La empatía llegó en forma de asueto.

Osvaldo Jaldo en los festejos de Argentina campeón Qatar 2022.

El gobernador Osvaldo Jaldo anunció que este martes habrá asueto administrativo en Tucumán desde las 12 del mediodía, con motivo del partido que disputará la Selección Argentina frente a Egipto por los octavos de final del Mundial 2026. La medida alcanza a la administración pública provincial y también incluye a las escuelas, según la información difundida por medios locales y el propio esquema de comunicación oficial del Gobierno provincial.

En tiempos donde a los tucumanos les cuesta llegar a fin de mes, donde el boleto golpea, la comida aumenta, los salarios corren de atrás y la educación pública reclama respuestas, Jaldo encontró un terreno donde desplegar toda su sensibilidad: el fixture mundialista.

Porque hay dolores y dolores. Están los dolores cotidianos, esos que se mastican en silencio en la cola del súper, en la parada del colectivo o en una escuela que funciona como puede. Y después está el dolor superior, el dolor institucional, el dolor patriótico de no poder ver tranquilo a la Scaloneta.

Ahí sí apareció el Estado presente.

Un gesto de humanidad futbolera

El mandatario argumentó que la Selección le está regalando una alegría al pueblo argentino en medio de un contexto difícil. Y hay que reconocerlo: en materia de empatía deportiva, el gobernador estuvo rápido de reflejos. Más rápido, incluso, que frente a otras urgencias provinciales que suelen esperar informes, reuniones, diagnósticos, comisiones y alguna foto con funcionarios.

La decisión, claro, puede caer simpática. ¿Quién no quiere ver a la Selección? ¿Quién no se emociona con una jugada argentina en un Mundial? ¿Quién no necesita una alegría en este país donde hasta respirar parece venir con recargo?

El problema no es el partido. El problema es la postal política: un gobierno que parece descubrir la sensibilidad social cuando hay pelota de por medio.

El Estado se detiene, la crisis no

Mientras el asueto ordena bajar la persiana pública desde el mediodía, la vida real sigue jugando su propio partido. Los precios no decretan pausa. Los alquileres no se toman la tarde. El transporte no suspende el aumento. Las changas no tienen feriado emocional. Y los trabajadores privados, comerciantes, monotributistas y cuentapropistas deberán ver cómo hacen, porque el gesto bondadoso de Jaldo no llega necesariamente a todos.

El propio alcance de la medida deja una foto clara: el asueto es para el ámbito provincial. Otros poderes, municipios, comunas, comercios y actividades privadas deberán definir si adhieren o no. Es decir, la alegría mundialista será administrativamente provincial, pero económicamente selectiva.

Jaldo, el bondadoso

Hay una escena que resume la época: el gobernador convertido en garante espiritual del derecho a ver a la Selección, mientras Tucumán sigue acumulando problemas que no entran en el VAR de la política oficial.

Jaldo, el bondadoso, entendió que el pueblo necesitaba una pausa. No necesariamente una pausa al ajuste, ni una pausa a la precariedad, ni una pausa al deterioro del bolsillo. Una pausa para el partido.

Y en esa pequeña gran contradicción aparece la pregunta de fondo: si el Gobierno provincial puede moverse tan rápido para ordenar un asueto por la Selección, ¿por qué tantas veces parece jugar al alargue cuando se trata de dar respuestas concretas a los problemas que golpean todos los días a los tucumanos?

Porque la pelota, ya se sabe, siempre emociona. Pero la realidad también juega. Y en Tucumán, hace rato, muchos sienten que vienen perdiendo por goleada.