La cocaína de Salta a Santiago del Estero fue financiada desde Tucumán.

La droga incautada en el límite entre Tucumán y Santiago del Estero presenta signos de haber pasado por otro procedimiento similar, por lo que se cree que fue vendida por miembros de alguna fuerza de seguridad federal.

La investigación por el secuestro de 37 kilos de cocaína durante un control del Operativo Lapacho en Valentín Jiménez avanza sobre dos interrogantes centrales que aún permanecen sin respuesta: cuál es el verdadero origen del cargamento y quién era el destinatario final de la droga. Los investigadores analizan la posibilidad de que los estupefacientes hayan integrado un procedimiento judicial previo y, tras un presunto desvío, regresaran al circuito del narcotráfico.

El procedimiento se realizó el miércoles, cuando efectivos policiales interceptaron un camión conducido por un hombre oriundo de Orán, Salta. Durante la inspección del vehículo descubrieron que en el compartimiento del motor se ocultaban 37 kilos de cocaína cuidadosamente acondicionados.

Las primeras pericias revelaron un detalle que modificó el rumbo de la investigación. La mayoría de los panes de cocaína presentaban numeraciones identificatorias y algunos envoltorios exhibían pequeñas perforaciones o cortes. Según explicaron fuentes judiciales, ese tipo de marcas suele producirse durante las pruebas de campo realizadas en los procedimientos oficiales para confirmar que la sustancia secuestrada corresponde a un estupefaciente.

A partir de esos indicios, los investigadores comenzaron a trabajar sobre una hipótesis que concentra gran parte de la pesquisa: que la droga haya sido incautada anteriormente en otro operativo y que, por circunstancias todavía desconocidas, haya vuelto a ser comercializada.

La tarea ahora consiste en determinar si las numeraciones y las marcas detectadas coinciden con registros incorporados en expedientes judiciales anteriores.

Paralelamente, los pesquisas intentan establecer si los paquetes permanecieron almacenados en algún depósito judicial o dependencia de una fuerza de seguridad antes de regresar al mercado ilegal.

Hasta el momento, los investigadores no lograron identificar de qué causa podrían provenir los estupefacientes ni establecer cuándo se habría producido el supuesto desvío. Las averiguaciones también apuntan a reconstruir todo el recorrido que siguió el cargamento antes de ser interceptado en el límite entre Tucumán y Santiago del Estero.

Según trascendió, el conductor del camión aportó información que orientó la investigación hacia la ciudad salteña de Orán, considerada una de las principales puertas de ingreso de cocaína al país. Con esos datos, los investigadores analizan distintas hipótesis para determinar cómo la sustancia habría retornado al circuito ilegal.

«No se descarta ninguna posibilidad. Estamos tratando de determinar el origen exacto de la sustancia y verificar si guarda relación con algún secuestro anterior», señaló una fuente vinculada a la causa.

Las sospechas cobran relevancia en un contexto en el que las autoridades recuerdan antecedentes de irregularidades en la custodia de estupefacientes. La última destrucción de droga en la región se concretó en mayo, cuando fueron incineradas más de tres toneladas de sustancias ilegales. Sin embargo, fuentes judiciales recordaron que en los últimos años se detectaron anomalías en procedimientos relacionados con la conservación y resguardo de cargamentos secuestrados, situación que obligó a reforzar los controles.

Mientras intentan esclarecer el origen de la cocaína, la investigación también busca identificar a quien organizó el transporte del cargamento. De acuerdo con la información reunida hasta el momento, los investigadores siguen la pista de un hombre domiciliado en Tucumán que estaría vinculado con la operación y analizan una presunta transacción cuyo destino final habría sido la ciudad de Termas de Río Hondo. Esa línea investigativa continúa bajo verificación y podría resultar determinante para identificar a los responsables de la maniobra.