El consumo se desploma y las ventas online se posicionan.

La recesión golpea con fuerza a las grandes cadenas y rubros básicos, mientras el e-commerce se posiciona como el único refugio de crecimiento en un mercado interno debilitado.

El panorama del consumo masivo en Argentina durante el primer trimestre de 2026 muestra una economía que enfrenta dificultades para despegar. Según datos de la consultora Scentia, el sector profundizó su retroceso con una baja interanual del 5,1% en marzo, acumulando una caída del 3,1% en lo que va del año.

Inflación y pérdida de volumen en las compras

A pesar de que los precios de consumo masivo corren por debajo del índice general, el poder adquisitivo sigue condicionado:

Volumen actual: el nivel de compras apenas alcanza el 89% de los registros de principios de 2023.

Inflación trimestral: se sitúa en un 9,4% acumulado.

Brecha de facturación: mientras los precios subieron un 23,1% interanual, la facturación de los comercios solo avanzó un 20,4%, confirmando que las familias resignan volumen para equilibrar presupuestos.

La paradoja del e-commerce y el mapa del consumo

El comportamiento de los consumidores ha mutado, castigando a los canales tradicionales como mayoristas y grandes cadenas, pero premiando al sector virtual. El comercio electrónico aparece como la única vía de expansión real en medio de la crisis.

Geográficamente, el impacto es desigual:

Interior del país: Mantiene niveles estables gracias al dinamismo del agro, la minería y el petróleo.

AMBA: Concentra las mayores caídas, especialmente en grandes superficies y mayoristas.

Rubros más afectados: Limpieza y Perecederos al frente
El ajuste en los hogares argentinos se refleja con claridad en el desempeño por categorías durante marzo:

Curiosamente, las bebidas con alcohol fueron el único rubro que logró mantenerse en terreno positivo, registrando una leve suba a pesar de la retracción generalizada del mercado.