El 51% de los alumnos secundarios falta a clases y el ausentismo se consolida como una crisis.

El 51% de los alumnos secundarios de todo el país faltó al colegio al menos 15 veces en apenas siete meses. Cuatro de cada diez reconocieron hacerlo “porque no tenían ganas”. (imagen ilustrativa).

La escuela es el campo de batalla oportuno para prevenir males sociales. Es el lugar de encuentro donde se forma en valores, porque la educación es el proceso necesario para llegar a ser plenamente humanos a través de la transmisión deliberada de conocimientos. Como plantea el filósofo Fernando Savater en su libro El valor de educar, la escuela debe formar la capacidad de aprender, desarrollar el pensamiento crítico y discutir ideas para lograr personas autónomas.

Sin embargo, para bajar estos conceptos a la realidad, una condición es esencial: la asistencia efectiva de los alumnos a las aulas. Y los últimos datos encienden una severa alerta en nuestro país.

El salto del ausentismo en cifras

Según un reciente informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, el ausentismo escolar creció de manera notable en apenas dos años. Sin estadísticas oficiales periódicas, la medición se realizó en base a lo que declararon los alumnos del último año de secundaria en las pruebas Aprender 2024. Los números hablan por sí solos:

El 51% de los estudiantes admitió tener 15 o más faltas hasta el 24 de octubre de ese año (frente al 44% de la medición anterior).

De ese total, el 21% registró entre 15 y 19 inasistencias.

Un 20% acumuló entre 20 y 29 inasistencias.

Este aumento, lejos de ser un fenómeno aislado, se verificó de manera generalizada en las 24 jurisdicciones del país.

¿Por qué faltan los chicos?

Tan preocupante como la cantidad de inasistencias es el motivo detrás de ellas.

Si bien el 62% adujo «problemas de salud», el dato más resonante es que cuatro de cada diez alumnos (40%) dijeron faltar simplemente porque «no tenían ganas de ir a la escuela». Sorprendentemente, la mayor proporción dentro de este grupo de desgano se dio entre estudiantes de colegios privados (49%), superando a los de establecimientos públicos (34%).

Estas cifras obligan a plantearnos interrogantes urgentes: ¿Están fallando los programas de estudio o la forma en que se imparten? ¿Cómo se incentiva a los chicos para despertar las ganas de volver a las aulas?

El impacto en el aprendizaje y la competencia tecnológica

Para el 46% de los directores encuestados, el ausentismo es el principal problema a la hora del aprendizaje. Faltar al colegio plantea un obstáculo insalvable en el proceso educativo, eleva el riesgo de repetición y abandono, y tiene efectos perjudiciales inmediatos sobre el desarrollo social y emocional de los adolescentes.

Savater advierte que «nacemos humanos, pero eso no basta: tenemos también que llegar a serlo». En las aulas se produce mucho más que la incorporación de saberes de Lengua o Matemáticas; se forma el núcleo básico de la personalidad.

Hoy, ese núcleo compite contra el reinado de las pantallas. Un relevamiento de Voices! arrojó datos que complementan esta crisis de presencialidad:

La importancia asignada a las relaciones humanas cara a cara cayó 15 puntos en apenas 6 años.
Un 77% de los jóvenes gestiona la soledad a través de una pantalla.
El 48% considera que es igual o incluso mejor comprendido cuando interactúa de forma online que de manera presencial.

Un costo a largo plazo

Los expertos señalan que, a largo plazo, el ausentismo escolar crónico se asocia directamente con niveles más altos de desempleo y menores ingresos económicos en la edad adulta.

A pesar de la gravedad de estos indicadores, la temática no parece formar parte de la agenda urgente de la política ni del debate público.

Es una lástima. El poeta griego Píndaro exhortaba: «Llega a ser el que eres». La escuela debería ser el ámbito por excelencia para ayudar a lograrlo, pero para eso, primero los chicos tienen que estar allí.