Darío Monteros pide por Lula mientras el jaldismo vota con Milei

Dario Monteros Ministro del Interior del Gobierno de Tucumán (imagen ilustrativa)

Por Redacción Central de La Pluma Viral.

La imagen pretende mostrar un mensaje de campaña: un dirigente político brasileño, una multitud, banderas y una consigna contundente: “Brasileiro não aprende a perder”. Pero en Tucumán, la escena adquiere otro significado cuando se la contrasta con las decisiones políticas de quienes hoy gobiernan y representan a la provincia.

Darío Monteros aparece reivindicando a Lula, mientras el espacio político al que pertenece mantiene una relación de cooperación parlamentaria con el gobierno de Javier Milei. Y ahí aparece la pregunta incómoda:

¿Lula para la foto y Milei para los votos?

El contraste es difícil de disimular.

El Bloque Independencia, que conduce Gladys Medina y que integra junto a Elia Fernández de Mansilla y Javier Noguera, se convirtió en una pieza clave de la estrategia legislativa del oficialismo tucumano. El propio espacio ratificó públicamente su compromiso de acompañar la gestión de Osvaldo Jaldo desde el Congreso.

Además, existen antecedentes concretos de acompañamiento a iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional. En febrero de 2026, por ejemplo, Gladys Medina y Elia Fernández de Mansilla votaron a favor de la reforma laboral impulsada por el oficialismo nacional.

Y el dato político más fuerte es que Javier Noguera terminó incorporándose al mismo bloque Independencia, después de haber llegado al Congreso desde un espacio vinculado al peronismo que se enfrentaba al mileísmo. La incorporación fue anunciada por el propio Jaldo.

Javier Milei en el acto de campaña de Bolsonaro.

La pregunta es inevitable

Si durante buena parte del camino legislativo se acompañaron medidas del gobierno de Milei, ¿qué sentido tiene ahora levantar la bandera de Lula como símbolo político?

No se trata solamente de una fotografía o de un video de campaña. Se trata de coherencia.

Porque mientras se reivindica al presidente brasileño —uno de los principales referentes internacionales del progresismo latinoamericano—, en el Congreso los representantes tucumanos del espacio de Jaldo han tomado decisiones que fueron funcionales a la estrategia parlamentaria de Milei. Incluso hubo fuertes cuestionamientos públicos por el alineamiento del bloque tucumano con la Casa Rosada.

Entonces aparece el interrogante que debería responder el propio Monteros:

¿Se puede pedir por Lula después de haber acompañado políticamente a Milei?

  • La política de las dos caras
  • El problema no es admirar a Lula.
  • El problema tampoco es dialogar con Milei.

El problema aparece cuando se intenta construir una identidad política para cada escenario: una para las redes sociales, otra para la campaña y otra para levantar la mano en el Congreso.

  • Porque los votos quedan registrados.
  • Las leyes quedan.
  • Las decisiones quedan.
  • Y también quedan las fotografías.

El Bloque Independencia nació precisamente como una ruptura con el bloque peronista y desde entonces mantuvo una estrategia propia, cercana a las posiciones del gobernador Jaldo y con capacidad de negociación con la Casa Rosada.

Por eso, la imagen de Monteros reivindicando a Lula puede convertirse en mucho más que un spot.

Puede transformarse en un espejo.

Un espejo donde la política tucumana queda atrapada entre dos discursos: Lula en la propaganda, Milei en el Congreso.

Y mientras tanto, los tucumanos siguen esperando que sus dirigentes expliquen algo mucho más sencillo:

¿A quién representan cuando tienen que votar: a sus convicciones, a Tucumán o al poder de turno?