
Mientras medio país se debate entre la economía de supervivencia y los tironeas de la política cotidiana, en el cristinismo puro se encendió una luz de neón gigante con un sol clamor: Cristina candidata.
Sí, leyó bien.
La exmandataria, con condena firme a cuestas por la Causa Vialidad y una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, vuelve a estar en el centro del tablero electoral.
¿Es un plan serio, una jugada de ajedrez interno para disciplinar a Axel Kicillof o una simple cortina de humo judicial?
Vamos a los hechos, sin globitos de colores.

El «milagro» de las PASO. Los nuevos abogados de Cristina el brasileño Rafael Valim y el ex juez español Javier Borrego.
La estrategia arrancó con ruido de atril y conferencia de prensa en un coqueto hotel porteño de Plaza de Mayo. Allí se blanqueó la nueva artillería legal de la expresidenta, que ahora sumó al penalista Carlos Beraldi nombres pesados: Javier Borrego, exjuez del Tribunal Supremo de España y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y Rafael Valim, el brasileño especialista en lawfare que supo defender a Lula da Silva.

El arte callejero responde al operativo clamor
¿Cuál es la genialidad jurídica que exponen? Agárrese fuerte: Habrá que ver si hay posibilidades de que se dicte alguna cautelar a favor de Cristina. Todo indica que será difícil. No imposible. Y en el horizonte está la idea de, al menos, instalar a CFK como candidata. La otra idea central es someter las arbitrariedades cometidas en la causa Vialidad al escrutinio de ojos internacionales.
Según Borrego, como las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) son «elecciones preparatorias» y no comicios definitivos para un cargo público, Cristina se podría presentar igual a pesar de la inhabilitación.

«Las primarias son elecciones preparatorias para las futuras elecciones para un cargo público, por lo tanto Cristina Kirchner se podría presentar en las PASO, porque no son para un cargo público,» tiró el exjuez europeo ante la sorpresa de propios y extraños.

La dura realidad: choque frontal con la jurisprudencia.
Pero como en este bendito país el derecho a veces choca contra la pared de la realidad institucional, los analistas y fuentes judiciales serias ya advierten que la maniobra tiene pronóstico reservado, por decirlo suavemente.
Hay dos murallas gigantescas que este operativo clamor prefiere ignorar primero el fantasma del Caso Fontevecchia que, en 2017, permitió a la Corte Suprema de Justicia sentar una doctrina de hierro y dictaminó que los tribunales u organismos internacionales no son una «cuarta instancia» con facultades para anular, modificar o tirar abajo sentencias firmes de los jueces argentinos. Por otra parte, los Dictámenes ONU no tienen dientes, es decir, el Comité de la ONU emite opiniones o recomendaciones, pero no sentencias de cumplimiento obligatorio automático que fuercen a la justicia local a borrar un fallo ya ratificado por Casación y la propia Corte Suprema.
Incluso, para ponerle paños fríos a la épica, recuerde el antecedente de Lula en Brasil: pese a los guiños internacionales, el líder del PT debió aportar años de prisión hasta que el tablero político y judicial doméstico se movió por otro andarivel.

¿Presión a Kicillof o táctica política?
Detrás de este tendal de escritos en Ginebra y conferencias de prensa, los operadores políticos leen otra cosa muy distinta. En el peronismo K saben perfectamente que, si Cristina no amaga con jugar, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se corta solo y el espacio queda desértico.
Entonces, el operativo clamor cumple una doble función, dejar en claro que la jefa sigue conduciendo la lapicera y el destino electoral y aplica una teoría del caos, según bien analizan en el búnker K, si el peronismo se polariza y se agita el tablero, la grieta con el modelo libertario de Javier Milei deja el escenario abierto para un ballottage impredecible.

El Instituto Universitario público encuestas de Julio 2026 los números de intención del voto joven incomodan al “Jefe” Karina Milei y LLA
Mientras tanto, la justicia local no se detiene en debates académicos y en los pasillos de Comodoro Py ya se habla de avanzar este mismo año con los millonarios decomisos de bienes que prevé la condena de Vialidad.
La novela recién empieza.
De un lado, un equipo jurídico internacional que busca abrir una hendija en el sistema; del otro, un cerrojo legal interno que parece inquebrantable. Lo único seguro es que, con Cristina en el centro de la escena, la modorra política en la Argentina brillará por su ausencia.

A la par, el Gobierno nacional no se queda de brazos cruzados: opera en la OEA para neutralizar cualquier bocanada de oxígeno internacional para la expresidenta, mientras en Comodoro Py ya se habla de avanzar con los millonarios decomisos de bienes previstos en la condena.
La trama recién empieza. Del lado K buscan una hendija legal y un milagro diplomático; del otro, Karina y los libertarios montan un cerrojo político e internacional.
Lo único seguro es que, con Cristina en el centro de la escena y los cañones apuntando a Ginebra y Washington, la modorra política en la Argentina brillará por su ausencia.




