El asesinato del aspirante a policía Kevin Rueda, de 21 años, ocurrido en la madrugada del sábado, ha provocado una profunda conmoción en la provincia y dentro de la propia fuerza de seguridad. El joven se dirigía a cubrir un servicio en la Escuela de Oficiales cuando fue interceptado en la intersección de las avenidas Colón y Fortunata García. Según detalló el jefe de la Policía de Tucumán, Rueda «fue abordado y prácticamente ejecutado para robarle su moto».
La investigación policial avanzó rápidamente bajo las instrucciones del fiscal de la causa, el doctor Sale, y con el despliegue de áreas clave como la División de Homicidios, Telemática y el Grupo Cero. Tras un seguimiento mediante cámaras de monitoreo, los investigadores localizaron la motocicleta de la víctima en la zona de Los Chañaritos y, posteriormente, detuvieron al primer sospechoso. El segundo implicado fue arrestado el domingo mientras intentaba ocultarse en el departamento Leales.

Joaquín Girvau apuntó directamente contra el perfil y el entorno familiar de los imputados, describiéndolos como individuos sumamente peligrosos. «Cualquier persona puede caer en manos de estos atorrantes con antecedentes, que ya purgaron condenas, estuvieron presos, vienen haciendo daño y van a seguir haciendo daño. Por eso queremos que la justicia llegue con todo«, expresó el comisario.
Al ahondar en el historial de los detenidos, Girvau detalló el trasfondo criminal de uno de los sospechosos: «Uno de ellos, el alias ‘Cucú’, es hijo de un reconocido delincuente que murió en el penal, que se cansó de hacer daño. Viene de familia delincuente. Se crio en un ambiente delictivo: madre encubridora serial, las hermanas. Acá no vamos a descubrir nada ni nos vamos a callar. En esta situación no tienen solución, en familia saben robar y hacer daño, nada más». El jefe policial agregó que el primer arrestado ya solía delinquir en el pasado junto al fallecido padre de alias «Cucú».
Para el jefe de la Policía, el historial delictivo de los imputados descarta cualquier posibilidad de reinserción social. «Son delincuentes crónicos y nadie los va a volver a la sociedad para que hagan trabajo comunitario. Lo único que hacen es eso: hacer daño, y después pedir perdón y leer biblias en el penal, y nada más salen a hacer daño», aseveró con contundencia.
Frente a la frialdad de los atacantes, Girvau contrastó la realidad de la víctima y el inmenso dolor de su entorno: «Es una familia del interior, una familia humilde. Un joven al que le costó ingresar, que amaba lo que venía haciendo, que estaba estudiando otras carreras. Una persona llena de vida, muy útil a la sociedad, para que vengan unos sinvergüenzas a quitarle la vida».
Tras finalizar las audiencias de formalización de cargos previstas para este lunes, se dispuso el traslado de los acusados. «Estos dos sinvergüenzas, cobardes y homicidas van a ser trasladados, pero el destino final va a ser Benjamín Paz, eso es seguro», confirmó Girvau, asegurando que ya se cuentan con los cupos disponibles en dicho establecimiento carcelario.




