
El conflicto gremial en el Banco Hipotecario sumó un nuevo capítulo de tensión tras la movilización masiva en la sede de Yerba Buena, Tucumán. La protesta, motivada por el despido de 14 trabajadores en la provincia, encendió las alarmas ante lo que los representantes sindicales definen como un plan nacional mucho más profundo.
Según trascendió en la convocatoria, se estima que estos despidos forman parte de un plan inicial para el cierre de 20 sucursales más a lo largo y ancho del país, afectando a provincias como Córdoba, Mar del Plata y Tucumán.

El diputado nacional y dirigente de la Asociación Bancaria, Carlos Cisneros, apuntó directamente contra la conducción de la entidad financiera y, en particular, contra el empresario Eduardo Elstein, quien posee el 16% de las acciones del banco pero toma las decisiones operativas clave ante la inacción estatal. Al respecto, Cisneros denunció la «apatía y falta de interés del gobierno» para participar en las decisiones de una entidad donde el Estado tiene participación.

El costo lo paga la gente: ganancias millonarias distribuidas entre directivos.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia del dirigente bancario radica en que los despidos no responden a un problema de rentabilidad financiera de la institución. Cisneros reveló cifras contundentes del último ejercicio: el Banco Hipotecario y el Grupo IRSA obtuvieron ganancias por casi 200.000 millones de pesos. Sin embargo, denunció que 160.000 millones de pesos de esa ganancia fueron destinados a distribuirse entre CEOs, gerentes, asesores y directores.
Ante esta disparidad, Cisneros lanzó una de sus críticas más duras contra la lógica empresarial aliada al oficialismo:
«Esto no es un tema de costos, es un tema de que, bueno, el costo es la gente, el costo lo paga la gente, lo paga el trabajador. O sea, hay una total indiferencia por parte de este tipo de empresarios que son los empresarios amigos del presidente».
Asimismo, el diputado expuso la contradicción del sistema financiero y las políticas públicas de vivienda, cuestionando las resoluciones que permiten que la ANSES otorgue fondos de los jubilados a los bancos para créditos hipotecarios en un contexto de alta morosidad: «No sé quién va a sacar un crédito hipotecario y va a poder pagar». También aclaró que los propios trabajadores del sector no gozan de ningún beneficio y pagan las mismas tasas de interés usurarias que cualquier cliente común.



