Cloacas, barro y canillas secas: la crisis de la SAT golpea a todo Tucumán

El reclamo es directo y apunta contra la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y, contra el Gobierno provincial de Osvaldo Jaldo.

La postal se repite en distintos barrios tucumanos, los vecinos pagan por agua potable y reciben agua sucia, calles convertidas en ríos y pérdidas que pueden permanecer durante meses o años. La SAT acumula reclamos mientras el Gobierno de Jaldo anuncia obras millonarias.

La crisis del agua en Tucumán vuelve a quedar expuesta con imágenes que difícilmente puedan ser ignoradas. En Villa Muñecas, vecinos registraron el estado del agua que sale de las canillas: un líquido de fuerte color marrón, prácticamente imposible de asociar a un servicio que debería ser potable y seguro.

El reclamo es directo y apunta contra la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y, contra el Gobierno provincial de Osvaldo Jaldo.

En las últimas semanas y meses se acumularon reclamos de vecinos de diferentes barrios por falta de agua, baja presión, interrupciones prolongadas, pérdidas y líquidos cloacales en la vía pública. Incluso habitantes del barrio El Bosque aseguran que llevan años padeciendo problemas con el servicio y que, pese a pagar sus facturas, deben comprar agua para cubrir necesidades básicas.

En agosto, vecinos del pasaje Enzo Bordabehere denunciaron cortes diarios que podían extenderse hasta 12 horas y aseguraron haber realizado reclamos ante la SAT y el ERSEPT sin obtener una solución definitiva.

Y el problema aparece también en otros sectores.

En Villa Alem, por ejemplo, la propia SAT relevó recientemente 42 desbordes de líquidos cloacales y 27 fugas de agua potable en un solo sector del barrio. La empresa debió desplegar un operativo especial para intentar solucionar los inconvenientes. La cifra es brutal; 42 desbordes y 27 fugas en un solo cuadrante.

En el barrio O’Connors, vecinos denunciaron una pérdida masiva de agua que, según sus testimonios, lleva cinco años sin una solución definitiva y que afecta además la presión con la que el agua llega a los hogares.

En Villa Alem, un reporte de La Pluma Viral da cuenta de una pérdida en La Rioja y Fortunata García que los vecinos aseguran padecer desde hace décadas.

Foto: Calles Villa Alem. una calle inundada no vuelve a ser transitable porque un funcionario prometa solución

Hay familias que aseguran tener que comprar agua. Hay hogares que no pueden llenar sus tanques. Hay vecinos que pasan horas o días sin suministro. Y ahora también aparecen imágenes de agua con una coloración que genera preocupación.

Las escenas son indignantes. Y todavía más indignante es que no se trate de un episodio aislado.

Mientras en los despachos oficiales se habla de inversiones, proyectos y obras para mejorar el sistema, los vecinos tucumanos siguen conviviendo con cortes, baja presión, pérdidas interminables, agua turbia y desbordes cloacales.

En esta problematica la SAT tiene una responsabilidad directa como prestataria. Y el Gobierno de Tucumán tiene otra como autoridad política responsable de garantizar que los servicios esenciales funcionen. Nadie puede cuestionar que una infraestructura envejecida necesita inversiones. De hecho, el propio Gobierno provincial viene anunciando obras para recuperar y ampliar el sistema de abastecimiento. Pero las obras futuras no pueden convertirse en una excusa para explicar las deficiencias presentes.

No debería existir una discusión sobre responsabilidades cuando es claro que la SAT y el gobernador no están garantizando un derecho básico a los tucumanos.