Censura a la La Pluma: el ciberataque de la patota del este al periodismo independiente.

La patota que censura reciben la limosna provincial que no llega a la línea de pobreza.

Desde «La Pluma Viral» repudiamos enérgicamente cualquier forma de censura y amedrentamiento a la libertad de expresión. Coartar la información por caprichos del poder y utilizar cobardemente la maquinaria partidaria financiada por el Estado es la peor cara del autoritarismo en Tucumán.

El periodismo independiente en la provincia atraviesa horas oscuras, pero también momentos de absoluta definición ética. Desde La Pluma Viral, un medio integrado por profesionales totalmente libres y ajenos a los mandatos de la política partidaria, manifestamos nuestro más enérgico repudio ante los sistemáticos ataques a la libertad de expresión perpetrados desde las esferas del gobierno provincial.

En Tucumán, la intolerancia a la crítica se ha vuelto una política de Estado. Cuando la verdad incomoda, cuando los negociados y la gestión de los ministros o las directivas del gobernador quedan al descubierto, el poder recurre a su método más cobarde: la censura digital y el ahogo institucional.

La maquinaria del miedo y los 183 lacayos del este tucumano

Desde ayer el diario viene denunciando una estructura de persecución diseñada con 183 personas que se confabulan para reportar y denunciar masivamente las publicaciones en cuestión de minutos, logrando que Instagram y otras plataformas restrinjan las cuentas.
¿Quiénes son los rostros detrás de esta operación?

El gobierno provincial, de norte a sur, históricamente ha montado un aparato clientelar de gentío acostumbrado a obedecer órdenes de tinte feudal. Estos 183 obedientes del este tucumano, financiados obscenamente con el presupuesto y los impuestos de todos los ciudadanos —mientras una inmensa mayoría de tucumanos padece la crisis —, son utilizados como peones del ciberpatrullaje oficial para intentar acallar las voces que escapan al control de régimen al que ellos pertenecen. Estos lacayos explotados reciben la limosna provincial que no llega a la línea de pobreza.

Utilizar recursos públicos para sostener ejércitos de operadores digitales dedicados a censurar la información constituye un gravísimo delito institucional y una afrenta directa al sistema democrático. Pretenden amedrentar a profesionales independientes utilizando la chequera del Estado.

La verdad no se silencia con bajada de línea ni ciberataques

Desde La Pluma Viral dejamos en claro que ninguna estructura oscura, ningún ejército de 183 operadores pagados con el hambre de la gente, ni ninguna maniobra de censura cobarde van a lograr silenciar nuestro compromiso con la verdad.

Seguiremos investigando, publicando y ejerciendo un periodismo riguroso y libre. Porque cuando un gobierno teme a las palabras y gasta esfuerzos en apagar pantallas, lo único que logra confirmar es que la pluma independiente sigue siendo el reflejo más fiel de su ineficiencia y su miedo a rendir cuentas ante el pueblo tucumano.