
El impacto del cambio climático y las recientes inundaciones en la región norte del país encendieron una nueva alarma epidemiológica. El ministro de Salud de Tucumán, Luis Medina Ruiz, confirmó que se detectaron nuevos contagios de chikungunya en la provincia, una enfermedad viral que ya provocó una explosión de casos en la vecina República de Bolivia y en Salta.
El funcionario adelantó que, a los contagios iniciales registrados semanas atrás con nexo en Yerba Buena, se sumarían nuevas confirmaciones tras la evaluación de la sala de situación sanitaria, elevando la cifra a ocho casos totales en el territorio tucumano.
Ante la aparición de cuadros sospechosos, la cartera sanitaria activa de inmediato un estricto protocolo conocido como «control de foco». Dado que el vector transmisor es el Aedes aegypti —el mismo mosquito que contagia el dengue—, los equipos no esperan los resultados de laboratorio para actuar.
Al detectar a un paciente con síntomas, se visita su vivienda para proveer repelente a la familia y eliminar posibles criaderos de larvas, como baldes o floreros con agua.
El operativo de bloqueo se extiende luego a todas las manzanas en un radio de 100 a 200 metros alrededor del caso índice, buscando activamente a otras personas febriles e incluso rastreando a trabajadores de la zona que podrían trasladar el virus hacia otros puntos de la ciudad.

Para llevar claridad a la población, Medina Ruiz trazó un detallado paralelismo clínico entre el dengue y la chikungunya. Si bien ambas patologías comparten síntomas como fiebre altísima (superior a los 38 o 39 grados), dolor de cabeza y malestar general, presentan diferencias cruciales. La principal marca registrada de la chikungunya es un dolor articular tan intenso que los pacientes «se encorvan porque no pueden moverse».
Como contrapartida, este virus no produce un descenso de plaquetas tan abrupto como el dengue, lo que reduce notablemente el riesgo de sufrir cuadros hemorrágicos. Además, el ministro recordó una diferencia clave en materia de prevención: mientras que la provincia ya aplicó más de 193.000 dosis de la vacuna contra el dengue, la chikungunya aún no cuenta con ninguna inmunización disponible.
El titular de Salud hizo especial hincapié en el riesgo de deshidratación severa que provocan los vómitos y las altas temperaturas corporales asociadas a esta infección. Advirtió que, en personas con enfermedades de base o muy debilitadas, este cuadro puede resultar fatal si no recibe seguimiento adecuado.



