El senado aprobó reformas en la Ley de Salud Mental.

El Senado aprobó cambios en la Ley de Salud Mental. La iniciativa ahora deberá pasar por Diputados.

 El Senado aprobó la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental con 42 votos a favor y 21 en contra. El proyecto amplía las condiciones para disponer internaciones involuntarias, modifica el rol de los profesionales que intervienen en las decisiones médicas e incorpora nuevas adicciones, como la ludopatía. Ahora deberá tratarse en Diputados.

El Senado de la Nación dio media sanción a una reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, vigente desde 2010. La iniciativa impulsada por el Gobierno de Javier Milei introduce modificaciones importantes en los criterios de internación, la atención de pacientes y la organización de los equipos profesionales.

La votación terminó con 42 votos afirmativos y 21 negativos, luego de una extensa sesión que se prolongó hasta la madrugada del viernes 30 de octubre.

El cambio más significativo apunta a las internaciones involuntarias. El proyecto modifica el criterio de «riesgo cierto e inminente» y lo reemplaza por el de «riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros».

Esto amplía las posibilidades de intervención médica ante situaciones consideradas graves, incluso cuando el paciente no presta su consentimiento.

Qué cambia en las internaciones involuntarias

La reforma establece nuevas condiciones para disponer la hospitalización de una persona sin su consentimiento.

La evaluación deberá contemplar el riesgo de daño, los antecedentes de situaciones o ideas vinculadas con posibles daños y las consecuencias de no realizar un tratamiento.

También se establecen requisitos profesionales para respaldar estas decisiones. La evaluación deberá contar con la intervención de un médico, preferentemente psiquiatra o con formación en salud mental, y un segundo profesional que deberá ser psicólogo.

En situaciones excepcionales de riesgo grave, el proyecto contempla la posibilidad de una indicación médica inicial individual, que deberá ser revalidada mediante una evaluación interdisciplinaria dentro de las 48 horas.

La iniciativa busca modificar los mecanismos de respuesta ante emergencias y agilizar la intervención sanitaria.

Psicólogos y psiquiatras: una discusión que obligó a negociar

Uno de los principales puntos de conflicto durante el debate fue la participación de psicólogos y psiquiatras en las decisiones sobre internaciones y altas médicas.

El proyecto original del Poder Ejecutivo otorgaba mayor centralidad a los psiquiatras. Sin embargo, los reclamos de las provincias, universidades y sectores profesionales obligaron al oficialismo a introducir modificaciones.

El texto consensuado reconoce la participación de psicólogos dentro de las evaluaciones interdisciplinarias y en las decisiones vinculadas con la atención de los pacientes.

Ludopatía y nuevas adicciones

Otro cambio importante es la ampliación del concepto de adicciones y consumos problemáticos.

La reforma incorpora expresamente la ludopatía, una problemática que adquirió mayor visibilidad por el crecimiento de las apuestas online, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

La intención es ampliar las herramientas de prevención, atención y tratamiento dentro del sistema de salud mental.

Qué pasa con los manicomios

Durante las negociaciones también hubo modificaciones sobre el funcionamiento de los establecimientos especializados.

El texto aprobado mantiene la prohibición de crear nuevos manicomios y conserva el principio de que la internación debe ser una medida terapéutica excepcional.

Además, contempla distintas modalidades de atención, como tratamientos ambulatorios, asistencia domiciliaria, hospitales de día y dispositivos comunitarios.

La propuesta también incorpora mecanismos de seguimiento y planes de egreso para evitar internaciones prolongadas sin objetivos terapéuticos.

La oposición cuestionó la falta de presupuesto

Durante el debate, legisladores opositores advirtieron que modificar los criterios de internación no alcanza para resolver los problemas estructurales del sistema de salud mental.

Uno de los principales cuestionamientos estuvo relacionado con los recursos económicos y humanos necesarios para garantizar la atención en las provincias.

La discusión también incluyó el financiamiento federal y la responsabilidad del Estado nacional para acompañar a las jurisdicciones en la implementación de los cambios.

La reforma ahora pasa a Diputados

Con la media sanción del Senado, el proyecto deberá ser tratado por la Cámara de Diputados. Hasta que se complete el trámite legislativo y se convierta en ley, continúa vigente la normativa actual.

La reforma abre un nuevo debate sobre los límites de las internaciones involuntarias, la protección de los derechos de los pacientes y la capacidad del sistema sanitario para responder ante situaciones de emergencia.

El desafío será determinar si los cambios permiten mejorar la atención sin debilitar las garantías de las personas que atraviesan problemas de salud mental.