Yerba Buena en quiebra: salvavidas de $3.579 millones en 90 días.

La cifra de $1.828 millones de pesos autorizada este 5 de octubre para tapar el bache de las planillas salariales de septiembre expone la desnudez fiscal de la Ciudad Jardín.

Yerba Buena en terapia intensiva. El municipio está en la quiebra y sobrevive como un rehén financiero del Jaldismo. Con un nuevo salvavidas millonario concedido por la Casa de Gobierno para llegar a fin de mes, la gestión de Pablo Macchiarola desnuda un agujero negro presupuestario.

Entre el relato del municipio modelo y el goteo incesante de asistencia provincial, Osvaldo Jaldo mantiene vivo a un enfermo contable a cambio de sumisión en el mapa político tucumano. El espejismo del municipio modelo terminó de desmoronarse en los folios del Boletín Oficial.

El municipio de Yerba Buena con la soga al cuello.

El municipio de Yerba Buena con la soga al cuello

La firma del Decreto N.º 2.436/3 por parte de Osvaldo Jaldo no representa una mera tramitación administrativa; constituye el certificado de respiración asistida para una administración municipal que, lejos de ser autosuficiente, funciona con las arcas en rojo y la soga al cuello.

La cifra de $1.828 millones de pesos autorizada este 5 de octubre para tapar el bache de las planillas salariales de septiembre expone la desnudez fiscal de la Ciudad Jardín. Lo más grave es que no se trata de una sacudida aislada, sino del segundo respirador mecánico financiado por la Provincia en un lapso inferior a noventa días.

Si se le suman los $1.751 millones inyectados en agosto para cubrir los sueldos de julio, la factura total supera los dramáticos $3.579 millones de pesos.

¿está técnicamente fundido el municipio de Yerba Buena?

Un verdadero salvataje en cuotas que deja al descubierto la incuestionable incapacidad de la gestión radical para costear sus gastos diarios más elementales. La pregunta ruge sola en las calles y pasillos del distrito: ¿está técnicamente fundido el municipio de Yerba Buena? Cuando una comuna requiere un goteo constante de suero financiero externo para garantizar el pago de la nómina salarial, la etiqueta de «autonomía» pasa a ser una ficción contable.

Depender de la billetera de la provincia

Yerba Buena se convirtió en un gigante con pies de barro que devora recursos propios a un ritmo feroz y sigue dependiendo de la billetera provincial para evitar el estallido social en su propia puerta. Por el lado de la Intendencia, Pablo Macchiarola encarna la paradoja del opositor dependiente. Heredero político del armado que comandó Mariano Campero, el actual jefe municipal mantiene un discurso público de eficiencia e independencia, pero actúa como un deudor recurrente en los despachos de San Miguel de Tucumán.

Pablo Macchiarola encarna la paradoja del opositor dependiente. Heredero político del armado que comandó Mariano Campero, el actual jefe municipal mantiene un discurso público de eficiencia e independencia, pero actúa como un deudor recurrente en los despachos de Jaldo.

La bomba de tiempo armada con una planta de empleados abultada y una estructura de gasto inflexible devoró cualquier margen de maniobra, transformando la gestión local en un castillo de naipes financiero. Por el lado de la Gobernación, Osvaldo Jaldo administra la chequera con una fría estrategia de pinzas.

Bajo el paraguas técnico del Acuerdo Fiscal con Municipios, la Casa de Gobierno no concede estos recursos por pura generosidad.

Cada transferencia reintegrable actúa como un grillete presupuestario que condiciona a los opositores, sujetando las finanzas de Yerba Buena a la correa corta del Ejecutivo provincial.

Jaldo se viste de salvador institucional mientras mantiene al municipio en una adicción crediticia que neutraliza cualquier conato de rebeldía política.La telaraña financiera tejida alrededor de estos auxilios no hace más que profundizar la incertidumbre sobre la verdadera recaudación, el peso aplastante del gasto en personal y la viabilidad económica de la ciudad a largo plazo.

Mientras el oficialismo provincial ajusta las clavijas de la deuda y la Intendencia busca oxígeno desesperado para evitar el colapso de sus cuentas, la ciudadanía de Yerba Buena contempla cómo los impuestos pagados no alcanzan ni para sostener el motor básico del municipio.