Paredes entró en un partido caliente y fue clave.

Leandro Paredes gestó el Maracanazo de Boca en Brasil.

Leandro Paredes no quiso perderse la batalla de Boca en el Maracaná. Apenas 11 días después de sufrir una lesión muscular, el campeón del mundo ingresó en el segundo tiempo de la revancha ante Vasco da Gama, con una particularidad que elevó todavía más la apuesta: ya estaba amonestado por protestar.

Minutos después, cuando el local había descontado y la serie se encaminaba rumbo a los penales, el campeón del mundo sacó un remate furibundo desde afuera del área que decretó el 3-1 y la épica clasificación a final de la Copa Sudamericana en Barranquilla.

A los 40 minutos del primer tiempo, la transmisión televisiva confirmó que Paredes había recibido la tarjeta amarilla por parte del árbitro Jesús Valenzuela por protestar. Con esa advertencia sobre sus espaldas, el mediocampista se preparó para ingresar en el complemento, en un momento clave para las aspiraciones del Xeneize.

Finalmente, a los 56 minutos, el capitán entró al campo de juego en reemplazo de Rodrigo Battaglia, quien había tenido una gran actuación. Paredes volvió así a sumar minutos en un partido decisivo, pese a que todavía estaba en plena recuperación de su lesión muscular.

La decisión de Arruabarrena de mandarlo a la cancha reflejó la importancia del mediocampista para el equipo en una noche determinante. Con apenas 11 días desde la lesión, Paredes volvió a ponerse a disposición para intentar ayudar a Boca a consolidar la remontada en Brasil. Aunque a los pocos minutos de su ingreso, el local llegó al descuento en el partido e igualó la serie.

El ingreso del campeón del mundo dejó una imagen de compromiso en medio de la tensión de la semifinal: amonestado, recién recuperado y dispuesto a jugarse todo por el Xeneize. En una serie que no daba margen para especular, Paredes dijo presente cuando Boca más lo necesitaba. Y se convirtió en un superhéroe inesperado con el golazo que le dio el Maracanazo y la clasificación al Xeneize a la final de la Sudamericana.