Mientras el ministro Darío Monteros y los delegados comunales brillan por su ausencia, los vecinos de El Sacrificio y Villa Belgrano deben arriesgar la vida para salir de sus casas entre pozos, agua estancada y respuestas oficiales que indignan.
El abandono de las rutas y caminos rurales en el interior de Tucumán ha dejado de ser un problema edilicio para convertirse en un verdadero drama social. La falta de mantenimiento, la ausencia de obras estructurales y el desinterés de las autoridades locales y provinciales condenan diariamente a cientos de familias a vivir aisladas o atrapadas entre auténticos lodazales.
Mientras los reclamos se multiplican en el sur de la provincia, la respuesta del Gobierno brilla por su ausencia: el ministro del Interior, Darío Monteros, parece desentendido de las urgencias territoriales, en tanto que las gestiones comunales quedan envueltas en sospechas de ineficiencia y falta de presupuesto. En el medio, el barro ahoga la rutina escolar, laboral y productiva de los tucumanos.
Alto El Puesto (El Sacrificio): promesas para diciembre mientras la gente se cae en las zanjas
En el paraje de Alto El Puesto, perteneciente a la comuna de El Sacrificio (departamento La Cocha), la cotidianidad de las familias se volvió un desafío peligroso. Un camino rural de apenas dos kilómetros se encuentra sumergido entre cráteres de barro y agua estancada, imposibilitando el libre tránsito de docentes, estudiantes y vecinos. La gravedad de la situación quedó expuesta tras el accidente de una mujer que cayó al lodo mientras intentaba trasladar a su hija a la escuela.
Frente a la desesperación de la comunidad, la respuesta oficial rozó el absurdo: desde la delegación comunal conducida por Gonzalo Raúl Sánchez le informaron a los vecinos que los trabajos del denominado «plan prelluvia» recién llegarían en diciembre.
Una muestra de indolencia institucional que deja a los chicos expuestos al peligro diario para poder asistir a clases.
Villa Belgrano: «Puesto de ojito» y sin presupuesto para veredas
La postal se repite con igual dramatismo en Villa Belgrano, dentro del departamento Juan Bautista Alberdi, donde las calles de tierra transformadas en ciénagas impiden salir de las viviendas. «Ni las veredas se encuentran en condiciones para caminar», denunció indignada una vecina a través de un video que refleja el deterioro de la zona.
Las críticas apuntaron directamente hacia el delegado comunal, Moisés Audil. «¿Ve cómo está? Ah, no hay presupuesto, por supuesto» y «Vergüenza este Villa Belgrano con ese delegado que, no sé, para mí que lo han puesto de ojito, no que lo han votado», cuestionaron los pobladores. Sin respuestas concretas ni soluciones a la vista, la resignación y el enojo popular aumentan ante autoridades que prometen en campaña pero desaparecen ante la primera lluvia.
Menos joda y más obras, Darío Monteros: el interior tucumano no puede seguir esperando. Mientras los vecinos arriesgan la vida entre el barro y las promesas vacías, la gestión brilla por su ausencia y exige hechos concretos, no festejos ni excusas




