El Niño: alertan por lluvias extremas en el NOA.

El comportamiento climático en el Noroeste Argentino (NOA) genera preocupación de cara a la próxima temporada de lluvias.

Diciembre y enero aparecen como los meses de mayor atención por la posible concentración de precipitaciones intensas en el Noroeste Argentino. El escenario exige reforzar la prevención ante el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos y anegamientos, especialmente en zonas vulnerables.

El comportamiento climático en el Noroeste Argentino (NOA) genera preocupación de cara a la próxima temporada de lluvias. Las proyecciones mencionadas en un informe atribuido al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señalan que diciembre y enero podrían concentrar los mayores excesos de precipitaciones durante un episodio de El Niño.

El NOA, bajo la lupa por las lluvias del verano

El período requiere especial atención en provincias como Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y Santiago del Estero, donde las lluvias intensas pueden provocar crecidas repentinas, inundaciones y complicaciones en caminos, viviendas e infraestructura.

¿Por qué diciembre y enero son meses clave?

Según el análisis histórico 1981-2025 citado en el reporte, durante eventos de El Niño fuertes o muy fuertes, los excesos de lluvia en el NOA suelen concentrarse entre el final de la primavera y el comienzo del verano.

Aunque las precipitaciones superiores a lo habitual pueden extenderse de noviembre a febrero, diciembre y enero se destacan como la ventana de mayor atención estadística. Esta tendencia no significa que necesariamente se produzcan inundaciones ni permite anticipar con precisión cuánto lloverá en cada localidad, pero sí constituye una señal para fortalecer las medidas preventivas.

El comportamiento del NOA también presenta diferencias respecto del Litoral: los períodos de mayor acumulación pueden ser más acotados, pero generar impactos importantes en poco tiempo.

El Niño y las señales del océano Pacífico

El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) está relacionado con cambios en las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y en la circulación atmosférica. Estas variaciones pueden modificar los patrones de lluvia en distintas regiones de Sudamérica.

El material de referencia menciona anomalías térmicas superiores a +3,5 °C cerca de las costas sudamericanas y una probabilidad del 100% de que el episodio continúe intensificándose durante el ciclo 2026/2027.

Sin embargo, estos valores requieren verificación en los informes oficiales más recientes del SMN y de los organismos internacionales de monitoreo climático antes de presentarse como datos confirmados. La intensidad del fenómeno, por sí sola, tampoco determina de manera automática las lluvias que recibirá cada provincia.

Tucumán: la prevención, una prioridad

Ante la posibilidad de precipitaciones abundantes, la planificación resulta fundamental. El mantenimiento de canales y desagües, la limpieza de alcantarillas, el monitoreo de ríos y arroyos, y la identificación de sectores inundables son medidas que pueden reducir riesgos.

También es importante que las autoridades actualicen los protocolos de emergencia y comuniquen oportunamente las alertas a la población. En áreas expuestas a crecidas, la prevención debe anticiparse a las lluvias más intensas y no limitarse a responder cuando el agua ya amenaza a las comunidades.

La advertencia es clara: diciembre y enero merecen especial vigilancia en el NOA. El seguimiento de los pronósticos oficiales y la preparación de la infraestructura serán claves para afrontar una temporada que podría presentar episodios de precipitaciones intensas.