Remontada de Franco Colapinto en Malasia.

El impredecible mundo de la Fórmula 1 volvió a regalar un domingo plagado de épica, caos climático y redenciones personales.

El piloto argentino de Alpine finalizó 13° tras verse obligado a largar penúltimo por una acumulación de penalidades.

El impredecible mundo de la Fórmula 1 volvió a regalar un domingo plagado de épica, caos climático y redenciones personales. En medio de un escenario absolutamente hostil, el piloto argentino Franco Colapinto firmó una actuación memorable con su Alpine al finalizar en la 13° posición. El joven talento demostró una resiliencia de acero para escalar posiciones y sobrevivir a una jornada que parecía destinada al fracaso, silenciando las duras críticas que arrastraba desde el fin de semana pasado.

La máxima categoría del automovilismo mundial regresó al Circuito Internacional de Sepang, en Malasia, un trazado que no visitaba desde el año 2017. Este escenario fue el elegido por la organización para recuperar el postergado Gran Premio de Bahréin, fecha que había sido suspendida a principios de temporada debido al estallido del conflicto bélico en Medio Oriente. El clima asiático no perdonó: una intensa lluvia anegó la pista, obligó a desplegar la bandera roja en la mismísima vuelta de formación y demoró el inicio oficial por más de una hora y media.

Un inicio condicionado

El piloto pilarense arrancó la jornada con todo en contra. Si bien había logrado clasificar en un meritorio 15° lugar, debió largar desde la penúltima posición de la grilla a raíz de un duro arrastre de sanciones. Por un lado, acarreaba un castigo de cinco puestos tras el polémico accidente en Azerbaiyán que dejó fuera de combate a Lando Norris (McLaren) y a su propio compañero, Pierre Gasly. A esto se le sumó una dolorosa penalidad de diez posiciones extra porque la escudería francesa decidió cambiar por quinta vez el motor de combustión interna (ICE) de su monoplaza, superando el máximo de cuatro permitidos por reglamento.

Pese a salir desde el fondo del pelotón en una pista resbaladiza y desconocida para la actual generación, Colapinto apostó por la madurez. Afloró su frialdad para esquivar los errores del resto y diagramó una carrera extremadamente correcta y lineal. Aunque los puntos quedaron fuera de su alcance por la lejanía de su largada, su sólido ritmo de carrera confirmó que está a la altura de las circunstancias más exigentes de la élite mundial.

Verstappen dominó y Antonelli sigue en lo alto

En la zona de privilegio, la historia fue monopolizada por la jerarquía del vigente tricampeón. Max Verstappen a bordo de su Red Bull dominó las acciones casi de punta a punta, gestionando los neumáticos a la perfección bajo el agua para repetir la victoria que él mismo había conquistado en este asfalto malayo hace nueve años. Sin embargo, los flashes de las cámaras y los cálculos matemáticos se fueron con el escolta de la jornada.

El talentoso Kimi Antonelli (Mercedes) cruzó la meta en el segundo lugar y dio un paso de gigante hacia la corona mundial. El italiano aprovechó al máximo la peor pesadilla de su compañero de equipo y rival directo, George Russell, quien debió abandonar a poco del final por una inesperada falla mecánica. Con solo siete Grandes Premios por delante en el calendario, Antonelli domina el campeonato con 320 puntos y le sacó una aplastante ventaja de 84 unidades al británico.