Crisis laboral en Tafí Viejo: “No sabés si pagás o comés”.

80 trabajadores denuncian sueldos abonados en cuotas, deudas con la obra social y rechazan un nuevo esquema de turnos.

El fuerte conflicto laboral se profundizó este martes en la fábrica de plásticos ubicada en avenida Perú al 800, en Tafí Viejo, donde los trabajadores decidieron paralizar la actividad y permanecer en los portones del establecimiento.

La protesta comenzó durante el turno mañana y rápidamente se sumaron empleados de los demás turnos. El reclamo alcanza a unos 80 trabajadores del sector operativo, que exigen respuestas urgentes ante los retrasos salariales y la situación de los aportes laborales.

Denuncian pagos de salarios en cuotas

Según explicaron Miguel Rizo Patrón, secretario general del Sindicato del Plástico en Tucumán, y Esteban Alderete, delegado gremial, la semana pasada se realizaron audiencias en la Secretaría de Trabajo, aunque hasta el momento los trabajadores aseguran que no recibieron un anticipo de los haberes reclamados.

Los empleados sostienen que los atrasos en los pagos se vienen registrando desde hace meses y que el fraccionamiento de los salarios complicó seriamente la economía de las familias.

Durante la protesta, uno de los trabajadores resumió la situación con una frase: “No sabés si pagás o comés”, en referencia a la incertidumbre que genera no conocer cuándo cobrarán sus haberes.

Reclamo por la obra social

Al conflicto salarial se suma el reclamo por los aportes jubilatorios y de obra social.

Los trabajadores denunciaron que los descuentos de la obra social aparecen en sus recibos de sueldo, pero sostienen que la empresa mantiene una deuda con el sistema, lo que habría generado inconvenientes para acceder a la cobertura médica.

Según señalaron, en algunos casos la obra social sindical debió absorber parte de la situación para garantizar la atención de los afiliados.

También rechazan el “cuarto turno”

El conflicto tiene además un componente relacionado con la organización del trabajo. Los empleados cuestionan la intención de la empresa de implementar un denominado “cuarto turno”, con un esquema de seis días de trabajo y dos de descanso.

Los trabajadores consideran que la modificación afectaría las condiciones establecidas en el convenio colectivo y tendría impacto tanto en sus ingresos como en su organización familiar.

Mientras esperan una reunión con los propietarios, los empleados mantienen la protesta y condicionan el levantamiento de la medida a una respuesta sobre la deuda salarial y los demás reclamos planteados.