
En la esquina del Pasaje Independencia y Coronel Celaya, los vecinos colocaron un tronco dentro de un profundo pozo para evitar que los vehículos sigan cayendo. La trampa vial se originó cuando operarios de la Sociedad de Aguas del Tucumán (SAT) retiraron la cubierta dañada de una boca de tormenta y abandonaron el lugar sin repuesto.
La peligrosidad aumentó en los últimos dos años en una arteria por la que transitan colectivos constantemente. Ricardo, vecino del lugar, advirtió preocupado la inminencia de un siniestro mayor al señalar: «Que vengan por lo menos a arreglar este pozazo que se va a matar alguien».

Reclamos sin respuesta y accidentes diarios
Una vecina relató con angustia cómo debió auxiliar a un trabajador herido: «La otra vez se ha caído un diarero y se ha caído pobrecito, rapada la cara todo». Pese a la gravedad de los hechos, las autoridades continúan esquivando el problema, según denunció el frentista: «20 notas por lo menos hemos presentado ya… ya nos mienten descaradamente todo».
Colapso de la red cloacal e insalubridad
El cráter urbano representa una grave amenaza física e hídrica, pues genera la constante emanación de olores fétidos y desechos en la vía pública. Ricardo afirmó que este padecimiento ambiental no es nuevo en la zona y afecta la calidad de vida de las familias: «Hace 20 años que estamos con toda la mugre esa que sale… toda agua con porquería, agua de cloaca». Esta crisis de salubridad se agrava por el deficiente suministro hídrico, ya que el vecino explicó: «No tenemos agua y cuando llueve nos inundamos».
Inundaciones y arreglos pagados por los vecinos
Las fallas estructurales provocan anegamientos severos en el pasaje cada vez que se registran precipitaciones en la capital provincial. Ante la falta de respuestas oficiales, los propios frentistas han tenido que costear de su bolsillo la reparación de cañerías dañadas en la calle. Ricardo remarcó la falta de apoyo estatal al detallar la situación del servicio: «Tenemos que ir a las 5 de la mañana, ahí recién tenemos un poco de agua… y tenemos que arreglar nosotros, pagarle al plomero nosotros».
Desconfianza en las autoridades y pedido urgente
Con más de 35 años de residencia en el barrio, los vecinos expresan una absoluta desconfianza hacia los funcionarios responsables. Consideran que solo reciben promesas vacías y que las distintas dependencias estatales se transfieren la culpa mutuamente. Ricardo sintetizó el descontento de la comunidad ante la inacción del gobierno señalando: «No le creemos a nadie… siempre nos mienten», exigiendo una respuesta inmediata antes de que ocurra una tragedia fatal.



