Fernando Burlando matriculado. Cao$ navegando gratis en el Rio Salí.

Por Redacción Central La Pluma Viral

Escuche bien esto, porque parece un guion de Capusotto pero es la realidad judicial de Tucumán. Resulta que mientras cualquier abogado local, de esos que caminan los pasillos del tribunal todos los días, se rompe el lomo para pagar la matrícula, los bonos y cada estampilla que le exige el sistema, los cráneos que conducen el Colegio de Abogados de Tucumán y el Colegio del Sur decidieron armar un show.

El abogado Christian Cao $, por los pasillos de tribunales de Capital Federal, contratado por los colegios de abogados tucumanos, aparentemente, para la defensa de la navegación del Rio Salí.

Un show caro, grotesco y de un nivel técnico que da vergüenza ajena, estamos hablando del mediador Alberto López Domínguez y el abogado Eduardo E. Racedo que “importaron” un abogado de Buenos Aires: Cao$.

Trajeron al Dr. Christian Cao$ para dar una batalla contra la Ley 9987, que pretende dar fin con el abogado de “pasillo”. ¿El detalle? ¡El gaucho Cao no está matriculado en Tucumán! No tiene clave del sistema SAE de expedientes digitales, no paga matrícula local, no tributa acá. Nada. Pretender litigar así es, procesalmente, pegarse un tiro en el pie.

Fernando Burlando en mesa de entrada del Colegio de Abogados de Tucumán.

Mire la paradoja: hasta Fernando Burlando, conociendo la norma, cuando tuvo que litigar en Tucumán fue, hizo la cola en mesa de entrada del Colegio de Abogados, se matriculó reglamentariamente (MP 11621) y cumplió con la Ley 5233. Acá no. Acá trajeron un profesional que litiga desde un café en Recoleta mientras a los de acá los matan a exigencias.

Esta es la firma de Cao en la demanda contra el Gobierno de la Provincia de Tucumán, matriculado en Capital Federal y San Isidro.

Se sienta el precedente de que cualquier abogado de otra provincia puede litigar en Tucumán, gratis, sin pagar matricula.

Pero espere, porque lo mejor es el texto de la demanda que presentaron. Esto es para cuadro.

Rio Salí, según Cao, “navegable”

Para pedir una reserva de caso federal ante la Corte, se fundamentaron… ¡en la «libertad de navegación» y el «comercio fluvial»! Usted lee la presentación y se pregunta: ¿desde cuándo la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de Tucumán afecta los barcos que navegan por el río Salí?, ¿Qué canal de Panamá o qué río navegable descubrió CAO$?

A sí señor lector, usted está pensando lo mismo que yo, los únicos ríos que existen en Tucumán son los que permiten navegar entre las aguas servidas de la SAT de Caponio, en pleno microcentro tucumano.

Un disparate jurídico que cualquier alumno de primer año de derecho es aplazado con un cero.

Y encima, para rematar la maniobra, el mediador Alberto López Domínguez y Eduardo Racedo se fueron a hacer el poder a una escribanía en Tafí Viejo.

¿Por qué Tafi Viejo? ¿Estaban cerradas las escribanías de Capital?, la gran mayoría de las escribanías están en el entorno de la zona de Tribunales frente al Colegio de Abogados de calle Congreso 450. Y bueno…, cualquier colectivo los dejaba bien. Aparentemente, los presidentes de los colegios -López Domínguez y Racedo-, se tomaron la línea 130 porque -alguien les dijo que-, los dejaba en la puerta de la escribanía Alejando Morales Borelli.

Cao$ en Zulky, … como sea $$$, llego a Tucumán.

Sabemos que la excursión del Dr. Cao$ costó una fortuna en pasajes, hotel cinco estrellas y honorarios de cotización internacionales, aparentemente en “negro” … ese dinero que el Colegio de Abogados acumula en una “cajita” que se utiliza para gastos extraordinarios. Traducido al quichua: un manoseo en el dinero de los abogados.

La duda que queda es: Cao$… ¿vino en zulky o lo trajeron en andas? Lo que sí se sabe es que la plata, salió del bolsillo de los matriculados tucumanos. Los números del costo de esta otra “fiestita” se comenta, -café de por medio-, en los bares de la zona, es escandaloso, lo cual quedara demostrado si López Domínguez muestra la factura y si no la muestra también.

Página 33 del escrito de demanda firmado por Cao

Esta tragedia para los tucumanos, para el mundo de la justicia y cuyo origen nace de la propia corte Suprema que promovió el dictado de esta desgraciada ley, ya no es solo impericia procesal de ambos Presidentes de los Colegios de Abogados; es una tomada de pelo a los abogados, abogadas, miembros del poder judicial y a los justiciables de Tucumán.

Las denuncias institucionales en contra de esta maniobra del CAT ya están ingresando. Si les queda un mínimo de dignidad procesal y vergüenza institucional, las autoridades de los Colegios deberían estar firmando la renuncia hoy mismo.

María Luna somos todos. Cuando María grita que la justicia en Tucumán no existe, también comprende a los miembros de los Colegios de Abogados y al abogado Cao, no existen para María ni para sus asociados y mucho menos para la sociedad en su conjunto.