Cierran Industrias Pymes, aplaude la FET.

Un gremialismo empresarial de salón, financiado con billetera ajena. En la imagen se ve a Osvaldo Jaldo presidiendo la Federación Económica de Tucumán (FET) —después de todo, el mandatario parece autopercibirse empresario—. Tal como la foto, hoy la entidad luce vacía de empresas y desprovista de verdadera representatividad y conducción.

Por Redacción Central La Pluma Viral.

El 29 de agosto se celebraba el Día de la Industria y, mientras el tejido productivo regional respira con asistencia al borde del colapso, en Tucumán la dirigencia empresaria prefiere el aplauso fácil y el silencio cómplice. La Federación Económica de Tucumán (FET) conmemora la fecha envuelta en una liturgia vacía, encabezada por personajes que convirtieron a una histórica entidad gremial en un triste sello de goma, absolutamente funcional y obsecuente al poder del gobernador Osvaldo Jaldo.

Foto: Héctor Viñuales (Federación Económica de Tucumán), Susana Montaldo (Ministra de Educación) y Gregorio Werchow, durante la firma de un convenio educativo. La imagen no solo refleja un acto oficial; evidencia de manera tajante la pérdida de rumbo de la institución representativa del empresariado tucumano, ahora ocupada por la educación.

Mientras los talleres, comercios y pequeñas industrias ahogan sus penas entre tarifas impagables y una presión fiscal asfixiante, el titular de la entidad, el anciano Héctor Viñuales, casi sin energías sale a los medios a recitar un libreto previsible. Exige «medidas urgentes para recuperar la competitividad», llora por los costos logísticos y demanda parches con la misma elegancia con la que después convalidan cualquier tropelía del oficialismo provincial. Es el arte perfecto de la queja de salón: titular en los diarios exigiendo empatía federal mientras se negocia en el barro de los despachos oficiales.

Jorge Blanco, Domingo Amaya, Héctor Viñuales y Gregorio Werchow. La Justicia federal allanó la residencia del empresario tucumano Jorge Blanco, presidente del Banco Sucrédito, en el marco de la investigación por maniobras irregulares con el dólar blue durante la vigencia del cepo cambiario. Blanco, figura relevante del sector financiero local, aparece vinculado a operaciones que involucran a casas de cambio bajo sospecha y a Elías Piccirillo, según los elementos reunidos por el juez Ariel Lijo y el fiscal Franco Picardi. En la foto el infaltable e íntimo de la casa Domino Amaya.

La FET hace rato que dejó de representar al empresario que arriesga el capital propio para transformarse en una cáscara deshumanizada y sin contenido genuino. Lejos de defender a los que producen, la cúpula federativa funciona como un apéndice dócil del tucumanismo gobernante, un club de amigos donde lo importante no es la salud de las PyMEs, sino cómo se articulan los negocios al amparo del Estado. De más está decir que las asociaciones civiles que Viñuales y Werchow dicen tener en su haber, renunciaron a ser parte de la entidad empresaria ya que no se sienten representados: ya no hay empresarios de verdad que conduzcan la FET.

El negocio detrás del aplauso oficial y el saqueo institucional. ¿Usando la “¿Chapa FET”, cuantos tucumanos se mueren de hambre y cuál es la batalla ganada para que el prócer Gregorio Werchow reciba tan costosa distinción? ¿Además de su familia quien conoce los méritos de Werchow?

¿De qué competitividad hablan los popes de la FET cuando ni siquiera explotan el turismo real de la provincia y los recursos públicos se evaporan en consultoras fantasma y desvíos millonarios? Basta recordar los desembolsos obscenos —como los más de 119 millones de pesos destinados a supuestos posicionamientos turísticos administrados por cámaras y testaferros invisibles— con la bendición técnica de un Tribunal de Cuentas que opera como una simple escribanía del régimen.

Viñuales y su socio Gregorio Werchow llevan décadas saltando de despacho en despacho, reciclándose bajo el ala de cualquier amo político de turno, mientras el entramado productivo real baja sus persianas y la inseguridad devora las calles. El remate de esta comedia negra es previsible: estos dos personajes terminarán vendiendo hasta la emblemática sede de la entidad.

Futuro cercano. La FET al igual que la industria tucumana están en estado de demolición. Imagen representativa de IA

Una casona histórica que hombres de visión como el ingeniero Aldo Capuano —cuyo nombre estos sinvergüenzas borraron sin el menor pudor— erigieron para el crecimiento y desarrollo real de la Provincia de Tucumán ya no existe mas

La paz de los cementerios fabriles es el hambre de los tucumanos.

El gobierno provincial sonríe y la FET asiente con una docilidad repulsiva. En la antesala de un nuevo Día de la Industria, el contraste es brutal. Afuera, la crisis muerde los cimientos de la economía real; adentro, en los despachos de la dirigencia económica, se brinda con el esfuerzo ajeno y se declama un falso federalismo. Han vaciado de contenido la representación gremial para convertirla en una agencia de relaciones públicas del poder político.

Jorge Garber junto a Gerónimo Vargas Aignasse –legislador de la legislatura más cara del país-, en casa de gobierno abordando temas empresariales.

La cosa es simple pero dantesca: en Tucumán el tejido productivo se está cayendo a pedazos, la gente se queda sin laburo, las persianas bajan para no subir nunca más y, mientras tanto, la dirigencia empresaria de la provincia hace de cuenta que acá no pasa nada. Bailan en el puente del Titanic, con champán pagado por el Estado.

Un informe que publicó la consultora Politikon Chaco —con números oficiales, no con un relato, con datos duros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo— reveló que Tucumán fue la provincia del NOA donde más empresas cerraron en términos absolutos durante el último año. Se cayeron 255 firmas. ¿Entiende señor lector lo que son 255 empresas menos en doce meses? Son 255 laburantes, que dejaron de apostar, 255 locales que pasaron a ser tapiales con carteles de «se alquila», miles de familias que se quedaron en la pampa y la vía. La provincia tuvo una contracción del 2,4%. Perdió más firmas que Salta, que Jujuy y que Catamarca. En el NOA, el récord de la catástrofe se lo lleva Tucumán.

En la foto se observa a Mario Leito, José Jorge Alperovich y Jorge Garber -abrazado por Alperovich-. En el pasado José Alperovich fue un empresario miembro de la conducción de la FET.

Los industriales de verdad, los que ponen el lomo y pagan sueldos todos los meses, miran este sainete patético sabiendo que la única industria que florece en Tucumán es la del cinismo oficial.

Publicado por el medio digital enterate.com

El único «industrial» que aparece en las fotos de la FET es Jorge Garber, cuyo triste paso por la historia provincial quedará marcado por la construcción de la Cárcel de Benjamín Paz: una obra con una estética que evoca a los campos de exterminio y un funcionamiento proyectado como un depósito humano.

En la foto de izquierda a derecha: Alfredo Quinteros, Juan Luis Pérez Secretario de Tierras Fiscales, Marcelo Nazur Ministro de Obras Publica y Jorge Garver, en un recorrido por la Cárcel de Benjamín Paz.

En la Federación Económica de Tucumán (FET), la conducción de Héctor Viñuales y Gregorio Werchow mira para otro lado. En vez de salir a pelear por las pymes que se ahogan entre impuestos infames y costos impagables, arman reuniones de cortesía, firman comunicados lavados y le rinden pleitesía al poder de turno. Convirtieron a una institución histórica en una escribanía más del gobierno provincial.