La interna peronista tucumana vuelve a levantar temperatura. El gobernador Osvaldo Jaldo lanzó un mensaje directo hacia Juan Manzur y dejó planteado el desafío electoral: “Lo espero el 9 de mayo para competir en las urnas”.
La frase no es una simple declaración política. Es una señal de guerra dentro del peronismo tucumano, en un escenario donde las diferencias entre ambos espacios se profundizan y la disputa por el liderazgo vuelve a quedar expuesta.
Jaldo decidió correr el velo y poner la discusión donde, según su planteo, debe resolverse: en las urnas. El gobernador parece dispuesto a medir fuerzas y evitar que la interna se defina en reuniones cerradas, negociaciones partidarias o detrás de escritorios.
Del otro lado aparece Manzur, uno de los principales referentes del peronismo tucumano, que viene moviendo sus piezas de cara al futuro político de la provincia. Su eventual regreso a la competencia electoral vuelve a incomodar al oficialismo provincial y abre un interrogante central:
¿Quién tiene realmente el respaldo de la estructura peronista y, sobre todo, de los tucumanos?
El desafío de Jaldo tiene además una lectura política contundente: “Si Manzur quiere competir, que compita”. El gobernador apuesta a transformar la pelea interna en una elección y medir allí fuerzas, votos y liderazgo.
El 9 de mayo aparece, así como una fecha que puede convertirse en un verdadero punto de inflexión para el peronismo tucumano. Una jornada en la que las internas, los discursos y las operaciones políticas podrían quedar finalmente sometidos al veredicto de las urnas.
La pelea está planteada. Jaldo ya tiró el guante. Ahora todas las miradas apuntan a Manzur.




