Leito no se había enterado de que su sobrino, vice de Atlético, es quien le vende la indumentaria al club.

Mario Leito y su sobrino Gonzalo Carrillo Leito

Mario Leito aseguró que pedirá que se investigue “absolutamente todo” sobre la denuncia contra su sobrino, el concejal Gonzalo Carrillo Leito, vicepresidente segundo de Atlético Tucumán, por su presunto vínculo con INDIANS, la firma que provee indumentaria al club. La declaración del presidente abrió un nuevo interrogante: cómo pudo llegar hasta esta instancia una relación comercial cuestionada sin que la máxima conducción de la institución conociera previamente sus alcances.

La polémica que sacude a Atlético Tucumán sumó ahora un capítulo todavía más fuerte.

Mario Leito rompió el silencio sobre la denuncia presentada contra Gonzalo Carrillo Leito, su sobrino y vicepresidente segundo del “Decano”, y aseguró que impulsará una investigación para determinar qué relación mantiene el dirigente con INDIANS, la marca señalada como proveedora de indumentaria de la institución.

“Estamos pidiendo que la denuncia vaya a fondo porque es necesario que se sepa toda la verdad. La vamos a girar a los organismos que tenemos a partir del nuevo estatuto para que se investigue absolutamente todo. Esa es la primera etapa; la segunda será en Tribunales”, afirmó Leito.

La declaración, lejos de cerrar el caso, abre nuevos interrogantes sobre el funcionamiento interno de Atlético Tucumán. El denunciado no es un dirigente periférico: Carrillo Leito ocupa la vicepresidencia segunda, es sobrino del presidente y, además, se desempeña como concejal de San Miguel de Tucumán.

La controversia gira alrededor de su presunta vinculación con INDIANS, empresa dedicada a la fabricación y comercialización de indumentaria deportiva y que mantiene una relación comercial con Atlético Tucumán como proveedora de ropa para las divisiones inferiores.

El planteo fue presentado formalmente por socios activos, dirigentes de seis agrupaciones opositoras y representantes de la minoría de la Comisión Directiva. Los denunciantes sostienen que podría existir una incompatibilidad estatutaria si se comprueba que un integrante de la conducción mantiene intereses comerciales en una empresa que realiza negocios con el propio club.

Precisamente por eso, las palabras de Mario Leito adquieren especial relevancia. El presidente afirma ahora que pretende conocer “toda la verdad” sobre una relación comercial que involucra al club que conduce y a una empresa presuntamente vinculada a su propio sobrino y vicepresidente.

La denuncia fue remitida al propio presidente, a la Comisión Directiva, a la Subsecretaría Jurídica y al Tribunal de Ética y Disciplina. Lleva las firmas de referentes de Agrupación Monumental, Atlético Celeste y Blanco, Atlético Primero Siempre, Deca Cultural, Grandeza Decana y Movimiento de Socios, espacios que conforman la denominada Mesa de Diálogo de Agrupaciones.

El cuestionamiento se apoya especialmente en el artículo 42 del Estatuto Social de Atlético Tucumán, que establece incompatibilidades para los integrantes de la conducción y limita las relaciones comerciales entre los directivos y la institución.

Por ese motivo, los denunciantes solicitaron la apertura inmediata de una investigación y reclamaron que intervengan los organismos internos correspondientes. También pidieron, como medida preventiva, el apartamiento de Gonzalo Carrillo Leito mientras se determine si efectivamente existe la incompatibilidad denunciada.

En caso de comprobarse una violación al Estatuto, solicitaron además que se avance con la remoción del vicepresidente segundo y con las sanciones que pudieran corresponder.

El conflicto, además, tiene antecedentes y no apareció de manera sorpresiva en las últimas horas. En junio, la agrupación Atlético Primero Siempre ya había pedido explicaciones a la Comisión Directiva por la relación existente entre Atlético Tucumán e INDIANS.

En aquella presentación, la agrupación sostuvo que la marca estaría registrada a nombre del concejal Gonzalo Carrillo Leito y exigió conocer las características y alcances del vínculo comercial con el club.

Incluso se había otorgado un plazo de 48 horas para obtener explicaciones, bajo advertencia de recurrir a la Dirección de Personas Jurídicas. Es decir, el cuestionamiento sobre INDIANS y Carrillo Leito ya había ingresado meses atrás en la discusión institucional del “Decano”.

La nueva denuncia profundizó el conflicto al incorporar documentación, fotografías y firmas de respaldo y convertir el reclamo político de las agrupaciones en una presentación formal ante los organismos internos.

Ahora, Mario Leito sostiene que será precisamente esa estructura institucional la encargada de determinar qué ocurrió.

“Que se investigue absolutamente todo”, reclamó públicamente el presidente, quien incluso anticipó una posible segunda instancia judicial.

La situación coloca así a la conducción de Atlético Tucumán ante una cuestión que excede la interna entre oficialismo y oposición. Lo que deberá determinarse es si existió efectivamente una relación comercial entre el club y una empresa vinculada a uno de sus vicepresidentes, desde cuándo se produjo, quién autorizó las operaciones, bajo qué condiciones se contrataron y qué conocimiento tenía la Comisión Directiva sobre ese vínculo.

También queda por establecer cuál fue concretamente la participación de Carrillo Leito en INDIANS durante el período cuestionado y si esa situación resulta compatible o no con las disposiciones del Estatuto.

La condición familiar agrega inevitablemente otro elemento al caso: Carrillo Leito es sobrino de Mario Leito, quien además de presidente de Atlético Tucumán es la persona a cuya conducción institucional corresponde ahora tramitar una denuncia que afecta directamente a uno de sus familiares y miembros de su propia Comisión Directiva.

La Subsecretaría Jurídica y el Tribunal de Ética y Disciplina deberán analizar las pruebas aportadas, establecer si corresponde avanzar formalmente con el expediente y pronunciarse sobre el pedido de apartamiento preventivo.

La investigación también deberá responder una pregunta que comenzó a instalarse con fuerza dentro de Atlético: si la vinculación entre INDIANS y un integrante de la Comisión Directiva efectivamente existía, cómo se desarrolló durante este tiempo sin que los mecanismos de control del club detectaran previamente una eventual incompatibilidad.

El caso promete escalar. El propio Mario Leito anticipó que después de la investigación interna podría existir una instancia en Tribunales.

Así, mientras la conducción asegura que quiere llegar hasta las últimas consecuencias, la denuncia coloca nuevamente en discusión los mecanismos de transparencia, contratación y control dentro de Atlético Tucumán, con una particularidad difícil de soslayar: en el centro de la investigación aparece el vicepresidente segundo del club, concejal de la Capital y sobrino del propio presidente que ahora promete investigar “absolutamente todo”./ contextotucumán