
Luego de que la Justicia le prohibiera la salida del país por el conflicto con sus hijas, varadas en Italia luego del robo de sus pasaportes, Mauro Icardi salió a responder con todo. El futbolista, que recibió una dura acusación de la madre de sus hijas, Wanda Nara, publicó un descargo demoledor en el que retrata el calvario que, a su criterio, viven Francesca e Isabella. Todo esto, en el marco de la pelea judicial con Wanda, donde el futbolista asegura que las niñas pasaron de tener «una infancia normal» a ser «expuestas a exclusiones, operativos policiales e interrogatorios».
El texto, que parece escrito por el propio Icardi o su entorno cercano, cita informes psicológicos que diagnosticarían a las menores como «rotas psicológicamente» y denuncia que la madre les habría «implantado un lenguaje de adulto». La disputa, que tiene a las nenas varadas en Italia sin pasaportes por un robo, suma un nuevo capítulo de acusaciones cruzadas en medio de la feria judicial y una orden de prohibición de salida del país para el delantero.
La guerra mediática y judicial entre Mauro Icardi y Wanda Nara no da tregua.
En las últimas horas, el futbolista utilizó sus redes sociales para difundir un extenso comunicado que expone, desde su perspectiva, el daño que estarían sufriendo sus dos hijas menores en medio del conflicto que los enfrenta. El texto describe un giro brutal en la vida de las pequeñas, que pasaron de una rutina estable y amorosa a un escenario de «exposición permanente».

El descargo, que el delantero compartió en sus historias de Instagram, es un repaso de las supuestas consecuencias psicológicas que tendrían las acciones de Wanda. Según el escrito, las niñas fueron sometidas a «interrogatorios ante un juez, escribano y el Ministerio Público Tutelar». Icardi sostiene que ese proceso las desgastó hasta el punto de que los informes psicológicos las describen como «rotas psicológicamente».
Uno de los puntos más duros del comunicado apunta a la manipulación. El futbolista asegura que las hijas presentan «un lenguaje de adulto implantado por su madre», y remarca que «dicho comportamiento no se hace presente estando con su padre». Esa frase no es menor: intenta desacreditar la versión de Wanda al sugerir que los dichos de las nenas sobre su deseo de volver a Argentina no serían genuinos, sino inducidos por la conductora .
El texto también incluye una advertencia legal y un principio jurídico que Icardi considera clave. «No podés construir derechos sobre un hecho ilícito ni trasladar el centro de vida de un hijo sin el consentimiento del otro progenitor», sentencia el comunicado, en clara alusión a la mudanza de Wanda a la Argentina con las niñas y la disputa por la radicación de las menores.
El mensaje llega en un contexto de máxima tensión. Hace unos días, la Justicia argentina dictó una prohibición de salida del país para Icardi, quien deberá firmar la documentación para renovar los pasaportes de sus hijas, que fueron robados durante un asalto en Italia . Wanda, por su parte, no se quedó atrás y respondió con duros mensajes en los que acusa al futbolista de «separar a los hermanos» y de ignorar «el pedido desesperado» de las menores por volver a su colegio, su casa y sus mascotas.
Este capítulo de la disputa entre Icardi y Wanda trasciende el mero chimento. El descargo del futbolista, más allá de su tono confrontativo, pone el foco en un tema sensible: el interés superior de los niños en medio de un divorcio conflictivo.
La utilización de informes psicológicos y la denuncia de «lenguaje implantado» buscan instalar una narrativa de «alienación parental», un concepto que suele aparecer en este tipo de batallas legales y que genera opiniones divididas entre los especialistas .
Por un lado, está la versión de Icardi, que pinta un cuadro de niñas forzadas a cargar con un conflicto de adultos, diagnosticadas con daños graves y utilizadas como herramienta de presión. Por el otro, la postura de Wanda, que muestra a unas chicas desesperadas por regresar a su país, llorando para que su padre firme unos papeles y viendo cómo él disfruta de eventos familiares mientras ellas están varadas.
La Justicia italiana ya se encuentra interviniendo, y la jueza se reservó el resultado de la audiencia para analizar la documentación presentada . Mientras tanto, el relato público de ambas partes se endurece y las acusaciones se vuelven cada vez más graves.
Lo cierto es que, en esta pulseada, las principales víctimas son Francesca e Isabella, dos niñas que ven su infancia atravesada por declaraciones cruzadas, medidas judiciales y un despliegue mediático que ningún chico debería soportar. El tiempo dirá si el sistema judicial logra poner un freno a esta escalada y prioriza el bienestar de las menores por encima de la pelea de sus padres.



