

Arrancamos mal. Arrancamos con este chiste de sabor a tomada de pelo monumental a los tucumanos. Ahora resulta que los miembros de la Honorable Legislatura de Tucumán —esa misma que funciona a todo trapo, sentados en bancas de oro que nos cuestan una fortuna a todos los contribuyentes y con un presupuesto que marea— están muy preocupados por la justicia. ¡Qué tiernos!

Legislatura de Tucumana costosa del país, representación IA
Según trascendió los legisladores tucumanos, de todos los colores (peronistas, opositores, panqueques y de los otros) se unieron para presentar proyectos destinados a reformar la Ley de Mediación, esa que está funcionando y “desjudicializando” desde el año 2006 Ley 7844, la que hizo que el Poder Judicial funcionara incluso en plena pandemia.
¿Y cuáles son los grandes ejes de esta genialidad intelectual?, como si descubireran la polvora, pretenden la implementación de las herramientas digitales, un absurdo! ya que en mediación se aplica desde el DNU 297/2020 ASPO momento a partir del cual mas agilidad no existe en todo proceso judicial. Los mediadores profesionales son los mas preparados desde hace 16 años, pero acá descubren el agua tibia y bueno que se le puede pedir, a la “Burra” Mansilla y Acevedo dos ignotos jurídicos, en bancas de oro.

Representación de IA de la Banca de oro de la legislatura. Ahora preocupada por lo que cobran los mediadores. Sabemos que hay áreas del derecho en donde los honorarios se estiman en dólares y todos guardan silencio. ¿Porque los mediadores deben ser la variable del ajuste?, no hay otra respuesta que poner fin al trabajo pacificador que se logra, en un narco estado hace falta caos. La labor humana de los mediadores “no tiene cuantía”
En los honorarios, es donde se me afloja el tornillo. Pretenden actualizar y regular de manera «más justa y clara» la remuneración de los mediadores.
¡Paren un poco!
¿De verdad me están hablando de justicia? ¿Con qué cara, con qué catadura moral vienen a hablar de «honorarios justos» los mismos señores que manejan una institución donde la transparencia brilla por su ausencia y el costo por banca se eleva a cifras astronómicas?
Y no declaran sus fortunas.

El último bastión que quieren demoler
Vamos a poner las cosas sobre la mesa, sin anestesia.
Los mediadores están ahí, en la trinchera, en la base del sistema judicial.
Son literalmente el último reducto que queda por destruir, tal como lo advirtió con absoluta precisión La Pluma Viral en su radiografía sobre la era del nuevo patrón en Tucumán, acá se gobierna con una lógica de opacidad y obsecuencia, donde la división de poderes es una fantasía optativa y el Ejecutivo manda a aprobar las leyes como quien pide un café en la esquina.

https://laplumaviral.com/tucuman-la-era-de-un-nuevo-patron/
Mientras tanto, del otro lado del despacho, tenemos a una dirigencia que gasta a manos llenas, que esquiva dar la cara cuando se les pregunta cuánto ganan de sueldo —porque te dicen que no saben, ¡mire qué imbéciles que nos creen! — y que mantiene una estructura digna de un club privado VIP.
¿Y ahora pretenden dictar cátedra sobre cómo remunerar «justamente» al eslabón más débil del sistema judicial y de mediación? ¡Dejen de joder! Es el ladrón autoproclamado dándole clases de ética al kiosquero de la cuadra.

Diálogo abierto para seguir haciendo lo mismo. Con quien?, con el CAT?.
Desde las comisiones legislativas salen a decir muy simpáticos que van a mantener «un diálogo abierto y escuchar a todos los sectores» antes de avanzar con la sanción definitiva.
¡Claro que van a escuchar!
Escuchan cómo se cruzan los billetes, cómo se acomodan los amigos y cómo se sigue blindando un sistema diseñado bajo la brillante teoría del blame avoidance (o sea: te oculto todo para que no me puedas controlar jamás). El Colegio de Abogados, concentrado en su Fiesta Sin Vergüenza por los 100 años de existencia.
La sociedad tucumana no es tonta, aunque los políticos crean que nacimos ayer. Las encuestas son lapidarias: la gran mayoría considera que lo que gastan es una tomada de pelo, que la transparencia es cero y que el desempeño flojea por todos lados.

Quieren tocar la ley de mediación, quieren meter mano donde todavía se puede respirar un poco de independencia profesional, mientras arriba se reparten cargos y se aplauden en cadenas de obsecuencia absoluta.
Menos sarasa con la «justicia» de los honorarios ajenos, y más rendición de cuentas con la plata nuestra. Porque la única justicia que exigimos los tucumanos es que, de una buena vez por todas, nos dejen de tomar el pelo.
Esta historia que recién comienza terminara en Comodoro PY.



