Por Redacción Central La Pluma Viral
¿Ustedes creen que la Justicia existe para proteger al ciudadano?
Piénselo de nuevo. Mientras nosotros seguimos pagando impuestos para mantener el sistema, la realidad en los pasillos de Comodoro Py —o, mejor dicho, en sus versiones virtuales— es otra. Es una realidad donde el poder se ejerce a través del maltrato y donde la soberbia es el uniforme de quienes deberían impartir equidad.

Con toda la vida por delante Don Hugo Santillán, arremangado, afrontando solo las audiencias, contra la violencia institucional, contra Osvaldo Jaldo, con la Constitución Nacional, leyes y la verdad en mano. Mecánico Egresado del Colegio Tulio García Fernández.
Hoy les voy a contar lo que le pasó a Hugo Aldo Santillán.
Tiene 84 años, es mecánico y es, fundamentalmente, un ciudadano que se animó a denunciar. ¿A quién? Al mismísimo Osvaldo Jaldo, por presunto abuso de autoridad. Hasta ahí, todo bien: es el juego de la democracia. El problema surge cuando ese ciudadano se sienta frente a la computadora para una audiencia virtual y se encuentra no con un juez, sino con un muro de desprecio.

Los porteños quienes pareciera que están en el living de su casa. Como dice una canción: ¿Dueños de ti?, dueños de qué? dueños de nada!, arlequín…
El señor Santillán, asistió a una audiencia de ratificación y para dar testimonio calificado. En su batalla judicial, este hombre originario del pueblo de Bella Vista en Tucumán que, ha vivido casi un siglo y tuvo que soportar, que un tal Joaquín I. Cedarri —empleado judicial que parece haberse creído dueño de la verdad absoluta— y otros colegas, lo trataran como si fuera un delincuente en lugar de un querellante.

Los DDHH de Don Hugo Santillán fueron pasados por alto.
¿El pecado de Santillán? ¿Haber sido mecánico y tener 84 años?, ¿denunciar abusos de poder? Para este equipo judicial, eso parece ser suficiente motivo para la descalificación.
¿Se dan cuenta de la gravedad?
Lo amenazaron repetidamente con el «falso testimonio» —olvidándose, convenientemente, que el hombre es quien busca justicia, no quien está siendo investigado— y, para colmo, le negaron el derecho elemental de consultar una ley recién salida del horno en Tucumán, la 9987, epicentro de la denuncia, materialización del delito del posible descalabro institucional de Tucumán. ¡Una ley que ni siquiera los abogados se saben de memoria, pero que exigían que un señor de 84 años recitara de taquito!

Momento exacto del quebrantamiento de la división de poderes y la suma del poder público, extremos que fundan y respaldan la querella. Se adjunta el acceso mediante el siguiente enlace: [Link]»
https://drive.google.com/file/d/1tR-V_UNj9zfbJutvxwDb0g4KehMGSqrJ/view?usp=drive_link
¡Don Santillán tuvo que soportar el cuestionamiento de evidencias tales como el discurso de Osvaldo Jaldo –hecho público y notorio- del 1 de marzo de 2025, consultándole de donde había obtenido esa información!, como si se tratara de un oráculo oculto bajo 7 llaves. Tal como le gustaría hoy a Osvaldo Jaldo y lamentablemente será señalado en la memoria con este discurso de celebración de la tortura en Tucumán.
¡El informe de tortura con las Observaciones de Naciones Unidas, si le constaban tales hechos!!!, acreditados ante ONU:

https://webtv.un.org/es/asset/k1a/k1arvscvtc
Naciones Unidas ya observa con horror el sistema de obstrucción sistemática en Tucumán.
https://drive.google.com/drive/folders/1AWAMsKT69qE3uo2CetMjSJoX6Heq6En-?usp=drive_lin
¿Saben cómo se llama esto?
Violencia institucional. Se llama discriminación. Se llama revictimización de una persona mayor que, según los tratados internacionales que la Argentina firma, pero después ignora, debería recibir un trato preferencial y respetuoso.
El mensaje que envía esta gente es claro:
«Si sos un ciudadano común, no molestes. Si sos grande, quedate en tu casa. Si querés justicia, preparate para que te traten como a un idiota».
Santillán ya presentó la denuncia ante la Superintendencia de la Corte Suprema. Es un grito en el desierto contra una estructura que parece disfrutar del maltrato.

Nota ingresada a la legislatura más cara del país. Hiperactivo, Don Hugo Santillán les hizo saber de la acción judicial que está afrontando que incrimina a todos.
Mientras tanto, nos seguimos preguntando por qué la gente no cree en la Justicia. Quizás, solo quizás, sea porque cuando alguien intenta usarla, del otro lado de la pantalla, se encuentra con gente que usa el poder para pisotear, en lugar de servir.
Así estamos. En un país donde el acceso a la justicia se convierte en una carrera de obstáculos diseñada para que el más débil se canse y se rinda. Pero a veces, por suerte, alguien se planta. Y eso, aunque sea una gota en el océano de la impunidad, es algo.

Recomedable Podscast para empleados como Joaquín I. Cedarri en donde Ricardo Lorenzetti, -quien debiendo dictar cientos de sentencias se hace tiempo libre- , habla de los excluidos de la Revolucion digital.
Más allá de estos ignotos empleados pagados por todos nosotros, hay un juez subrogante que debe pronunciarse sobre la querella por abuso de autoridad. El Dr. Ariel Lijo es quien tiene la palabra. ¿Sera Justicia?
La Pluma Viral seguirá informado este caso




