
Redacción Central – La Pluma Viral.
Hay destinos en el mapa donde el presupuesto público no se gasta, se «transforma». En el feudo de Graneros, la magia es moneda corriente: basta con ser funcionaria municipal para que el sueldo, por obra y gracia de quién sabe qué «milagro», se convierta en una mansión de 1,2 millones de dólares en Las Yungas.
La funcionaria, que prefiere el romanticismo del cash por sobre cualquier rastro bancario, se mueve en un universo donde los billetes de cien dólares parecen brotar de la nada, como si estuviera comprando caramelos y no propiedades de lujo en los barrios más exclusivos de Yerba Buena.

La milagrera y el todopoderoso, pura pasion por el cash. Imagen ilustrativa de IA.
Resulta casi cómico verla disfrutar al posar en sus redes sociales, entre sesiones de fotos en tanga y poses dignas de una influencer de Dubái que comparte públicamente, mientras se mantiene llamativamente ajena a los vecinos que se hunden en el barro y a la tormenta judicial que, inevitablemente, empieza a asomar en los tribunales.
Es la estética de la impunidad: la «milagrera» nos sonríe desde su trono de mármol, recordándonos que, mientras nosotros sufrimos la inflación, ella vive el sueño del dinero que aparece por arte de magia.

El «clan» Graneros/Cejas y el teatro de la defensa.
La estructura es un manual de nepotismo: Raquel Graneros no gobierna sola, lo hace en familia. En el Concejo Deliberante, el mando está repartido entre su madre, María Alejandra Cejas, y sus parientes Ana Verónica y Fabiana Yolanda Cejas; todo queda entre amigos, mientras el Secretario de Hacienda, Ariel Mendelek, opera en las sombras como el presunto «valijero» encargado de mover los dólares en efectivo que, supuestamente, no existen.

Mendelek, el cajero de Graneros.
La maniobra es de película: el pago de la mansión se habría hecho enteramente «en mano» y en moneda extranjera. Un pago inicial masivo y el saldo en seis cuotas de 50 mil dólares en efectivo. ¿De dónde salen esos dólares? ¿Del sueldo de intendenta? Imposible. El perfil fiscal de Graneros es, básicamente, nulo: no tiene CUIT, solo un CUIL, y su única actividad documentada es ser empleada del Estado. Es el clásico caso de la «pobreza franciscana» que termina en un country de lujo.

El juego de la «Asistencia Garantizada». Simoca, Trancas, Graneros, Las Talitas y La Cocha también acordaron con el Gobierno, pero su convenio se denomina Asistencia Financiera Garantizada. La diferencia es que no se les retiene el 100% de la coparticipación y se les compensa los desfasajes.” (4) fuente: Comunicación del gobierno de Tucumán. En 02 de octubre de 2024 se anuncian obras para el municipio de Graneros mediante un encuentro entre Marcelo Nazur (Ministro de Obras Publicas de Tucumán), Osvaldo Jaldo (Gobernador de Tucumán, y Raquel Graneros (Intendenta de Graneros), ver foto del encuentro. (5) fuente de datos: Comunicación del Gobierno de Tucumán.
Mientras la intendenta estrena su nido en las alturas, la provincia de Tucumán, gobernada por Osvaldo Jaldo, mantiene con Graneros una relación especial: el convenio de «Asistencia Financiera Garantizada».
¿Qué significa esto? Básicamente, que el gobierno provincial le garantiza fondos al municipio para cubrir desfasajes. Pero, ¿alguien sabe a dónde va ese dinero? El propio Tribunal de Cuentas provincial admitió en su Acuerdo 3883 que la ejecución presupuestaria es un agujero negro: no se puede identificar cuánto recibe cada municipio ni qué hacen con los fondos. Es decir, dinero público que entra en un túnel y sale —quizás— convertido en ladrillos y mármol en Las Yungas.

La abogada Paula Morales Soria habla a la prensa luciendo Gafas Cat Eye Trendy Blue Light (es una de las marcas de lentes que permite a espías incrustar cámaras ocultas y filmar haciendo un clic al costado del anteojo), abogada experta en «bozal legal»-logro un fallo para silenciar a la Diputada Nacional Soledad Molinuevo-, es pieza fundamental en el esquema de trabajo del todopoderoso Osvaldo Jaldo.
Ante esto, la estrategia de la abogada Paula Morales Soria ha sido el cinismo puro: calificar la denuncia como una «vergüenza sin sustento», negar que la mansión le pertenezca y amenazar con acciones legales por hostigamiento. Es la vieja táctica de atacar al mensajero para no tener que explicar por qué, en una boleta de expensas del country, aparece el nombre de una intendenta que jura vivir en una humilde casa de Graneros.

10 vecinas de Graneros imputadas en tiempo record por denuncia de la propia Intendenta, quien criminalizo la protesta y el pedido de ayuda.
Don Hugo Santillán, harto de mirar el techo, pateó el tablero.
Sabe perfectamente cómo se mueven los hilos en Tucumán, donde figuras como el fiscal Diego Hevia —cargando con los lúgubres antecedentes de su padrastro, el exjuez sometido a juicio político Guillermo Herrera, y la cercanía con el Ministro Público Fiscal Edmundo Jiménez— parecen garantizar el «cajoneo» profesional de cualquier causa incómoda.

El fiscal Diego Hevia, el “garante” y difunto “Tuerto Herrera” junto al sello de amistad de Edmundo Jiménez.
Por eso, la denuncia voló directo a Buenos Aires. La causa, identificada como CFP 2972/2026, ya está en manos del Juez en lo Criminal y Correccional Ariel Lijo. También se ha pedido la intervención de Diego Velasco, de la PROCELAC. Mientras aquí, en la provincia, la causa sigue en etapa preliminar y los denunciantes piden a los gritos informes a las empresas de servicios (SAT, EDET, Naturgy) para probar quién vive realmente en esa mansión, el asunto escaló a la justicia federal.
La pregunta del millón, literalmente, sigue siendo la misma: ¿De dónde sacó la plata? Si la respuesta es «ahorrando del sueldo», que nos pase la receta, porque estamos ante una alquimia financiera que ni el mejor estafador de Wall Street se atrevería a soñar.

Comodoro Py: cuando el barro llega al cuello
A la intendenta le molesta el «festín mediático», pero lo que realmente le quita el sueño es que su castillo de naipes, construido con dinero público y cinismo, finalmente se está derrumbando. La justicia federal ya tiene la pelota; ya no bastan los comunicados de prensa ni las amenazas de sus abogados para ocultar la podredumbre. El tiempo de la impunidad se agota, y en Comodoro Py no se estila perdonar a los funcionarios que se creen dueños del Estado mientras exhiben su riqueza insultante a plena luz del sol, al menos eso le ocurrió a Adorni.

En la foto se observa a Edmundo Jiménez, Daniel Leiva y Washington Navarro Dávila, las tres cabezas del Poder Judicial de Tucumán en actitud de admiración ante la belleza de esta intendenta de los milagros, como si aguardaran ser alcanzados por su magia.
En Argentina, el que las hace las paga… o al menos, a algunos parece que si los comprende esta máxima. Esperemos que alcance a la intendenta de Graneros, la ciudad más pobre de Tucumán, cuya única ley vigente, por ahora, es la de la impunidad.
¿Alguna vez veremos una explicación, o seguiremos esperando que los funcionarios nos expliquen cómo se vive como millonario con sueldos de empleados públicos?



