Turismo: ¿Promoción o estafa política en Tucumán?

Jorge Blanco, Domingo Amaya, Hector Viñuales y Gregorio Werchow. La Justicia federal allanó la residencia del empresario tucumano Jorge Blanco, presidente del Banco Sucrédito, en el marco de la investigación por maniobras irregulares con el dólar blue durante la vigencia del cepo cambiario. Blanco, figura relevante del sector financiero local, aparece vinculado a operaciones que involucran a casas de cambio bajo sospecha y a Elías Piccirillo, según los elementos reunidos por el juez Ariel Lijo y el fiscal Franco Picardi.

Por Redaccion Central La Pluma Viral

En la provincia donde el ajuste es la consigna para el ciudadano de a pie, el dinero público parece tener una elasticidad asombrosa cuando se trata de repartir «ayuda» a los amigos. El Acuerdo N° 2223 del Tribunal de Cuentas, firmado el 12 de junio de 2026, es la prueba irrefutable de cómo se mueve la maquinaria del poder en Tucumán: sin pausa, sin rubor y con la complicidad técnica de quienes deberían controlar.

El «Fantasma» de la Consultora

El Ente Autárquico Tucumán Turismo (EATT) decidió, mediante la Resolución N° 1551/9-(EATT), que el «Posicionamiento Tucumán 2026» —un proyecto que durará apenas seis meses— merece un desembolso de $119.471.000.

¿A quién va a parar esta montaña de billetes?

A la Cámara de Turismo de Tucumán, que a su vez subcontrata a la ignota «Consultora Creativo Turístico», dirigida por un tal Manuel Sierra, la cual no existiría.

Aquí empieza el baile.

El expediente es una cáscara vacía: no hay precisiones, no hay un DNI claro, no hay transparencia. ¿Quién es Sierra? El profesional que promociona turismo en radios de Capital Federal, quien consultado, jura que es un «homónimo» y que todo es una confusión.

Mientras este tal Manuel Sierra niega todo, en el mundo del oficialismo tucumano, las confusiones suelen ser siempre a favor de los mismos.

¿A quién le pagaron?

Si el tal Sierra no es el conocido, estamos ante una transferencia de fondos a una entelequia, a un nombre que flota en el aire mientras los recursos de los tucumanos se evaporan. Es decir, el dinero se transfiere a la asociación civil que preside Hector Viñuelaes, la Camara de Turismo de Tucuman, el tal serra o cualquiera que sea, seria contratado.

El Círculo del Poder: Viñuales, Werchow y la herencia de Amaya.

No nos engañemos. Detrás de este movimiento no hay turismo, hay una estructura política de supervivencia. Los nombres que aparecen en la sombra son siempre los mismos: Héctor Viñuales y Gregorio Werchow.

Viñuales no es empresario; es el contador de «Los Balcanes», la firma que lidera Rocchia Ferro, junto a Werchow han vaciado la Federación Económica de Tucumán (FET) de empresarios reales para convertirla en un apéndice del gobierno de turno, un sello de goma que sirve para avalar cualquier tropelía.

La obsecuencia al «todopoderoso» Osvaldo Jaldo tiene un precio, y parece que se paga con el erario público bajo el disfraz de «posicionamiento de marca».

Werchow y Viñuales espantando a los empresarios de la casa FET.

Es el clásico esquema de «puerta giratoria»: fueron los mismos que se pasearon por los pasillos con el ex intendente Domingo Amaya, y hoy, con la misma cintura política, sirven a los nuevos amos mientras el narcotráfico avanza y las PyMEs, las verdaderas generadoras de empleo, bajan sus persianas para siempre.

¿Qué dice el Tribunal de Cuentas? Lo de siempre: «No formular observación». Con una agilidad que envidiaría cualquier gestión privada, el organismo dio el visto bueno basándose en informes contables que solo miran si los números «cierran» en el sistema SAFyC, sin verificar quien es Serra

El Tribunal de Cuentas: La escribanía del régimen.

El Tribunal no cuestiona el fondo, no cuestiona el conflicto de intereses, no cuestiona por qué se le regala plata a una cámara privada para que contrate a un tercero misterioso. El Tribunal solo garantiza que la transferencia sea «legal», transformando la ley en un simple trámite burocrático para lavar la cara de una operación que, desde cualquier ángulo, huele a estafa.

Tucumán se debate entre la miseria y el animé, entre el ajuste que ahoga a los trabajadores y el despilfarro que alimenta a la casta. Mientras tanto, en los despachos, los de siempre siguen brindando con la plata de los que menos tienen.

Esto no es gestión. Esto es un saqueo con sello oficial.