El palco de los secretos.

Cuando el protocolo no alcanza para tapar el escándalo.(Imagen representativa IA de “la novia” ingresando a Casa de Gobierno de Tucumán.

Por Redacción Central La Pluma Viral

La política es, ante todo, un escenario. Y este fin de semana en Tucumán, el palco oficial se convirtió en el teatro de una comedia de enredos que, de tan obscena, asusta.

Allí estaba la intendenta de Graneros, Raquel Alejandra Graneros, intentando navegar su propia tormenta judicial —esa que la tiene bajo la lupa de la PROCELAC por una mansión millonaria en dólares, pagada, según los registros, con el misterio del «cash» y una inexistencia fiscal que asombra hasta al más avezado contador y cuya denuncia fue concretada por Don Hugo Santillan.

Fotografía que capta el incómodo momento exacto en que Osvaldo Jaldo escucha a su cónyuge Ana María Grillo, mientras Victoria Villarroel intercambia una afectuosa conversación con la denunciada Raquel Graneros, quien aún no puede explicar su patrimonio.

Pero lo que debió ser una postal de unidad se convirtió en un campo de batalla de miradas y desplantes.

Mientras la intendenta Raquel Graneros se acomodaba en su lugar privilegiado, compartiendo espacio con el gobernador Osvaldo Jaldo y la vicepresidenta Victoria Villarruel, a pocos metros se libraba otra guerra, una de esas que no salen en las fotos oficiales, pero que todos los presentes olieron en el aire denso de la jornada.

La esposa del gobernador, Ana María Grillo, no soportó la escena.

Con un gesto de indignación que fue mucho más que una diferencia política, se retiró del lugar, dejando tras de sí un silencio incómodo que heló el palco. Y es que, en los pasillos del poder tucumano, los rumores no perdonan: la cercanía de la joven intendenta con el mandatario provincial es, desde hace tiempo, el secreto a voces que se comenta en voz baja en los cafés. En ese palco no solo había política; había fuego cruzado de celos y una tensión que cortaba el aliento.

El abrazo profundamente afectuoso de Osvaldo y Raquel. Asuncion de Intendencia Graneros.

Jaldo, el hombre que suele manejar los hilos con mano firme, se veía, por primera vez, descolocado. ¿Qué hace un gobernador cuando su «protegida» política, investigada por un enriquecimiento ilícito que ni siquiera puede explicar ante la justicia federal, le arruina la tarde de protocolo frente a su propia mujer?

La incomodidad del gobernador era evidente: estaba atrapado entre la necesidad de sostener a quien tiene los secretos de la caja de Graneros y el vendaval doméstico que le estalló en la cara frente a las cámaras.

Además de la denuncia ante la Justicia Federal en lo Criminal y Correccional también Don Hugo Santillan denuncio ante la PROCELAC.

La Justicia Federal ya tiene en sus manos la denuncia de Hugo Santillán, que expone cómo una funcionaria de 29 años, sin CUIT ni actividad privada, vive como una reina en Las Yungas mientras su secretario de Hacienda funciona como un engranaje más de un sistema financiero, cuando menos, oscuro. Mientras el caso avanza, el palco de este fin de semana dejó claro que, cuando la ética se corrompe y la vida privada se cruza con la gestión pública, no hay protocolo que resista.

Imagen representativa de una novia IA

La foto de la discordia quedará para la historia: una funcionaria que no puede explicar su fortuna, un gobernador contra las cuerdas y una esposa que, harta de las sombras, decidió que era hora de abandonar el teatro.