«Chupete» de la discordia: Crónica de una estafa liberal.

Obra de arte denominación: “hombre-bebé”. Un hombre dentro del corralito vigilado por la caricatura de la autoridad gubernamental con todos sus atributos de mando, quien controla la situación y pisa el águila de "La Libertad Avanza", atravesada por una espada que le ha producido una herida mortal.

A ver, vamos a poner las cosas en claro, porque parece que en Tucumán el tiempo no pasa, pero la política sigue haciendo las mismas piruetas de siempre. Resulta que Lisandro “Chupete” Catalán, el supuesto adalid de La Libertad Avanza en la provincia, apareció en escena quejándose a los gritos por un proyecto de ley del legislador Gerónimo Vargas Aignasse que, para sorpresa de nadie, ya ni siquiera va a ser tratado en la legislatura.

Si se googlea, no hay una sola referencia a que Lisandro Chupete Catalán se refiera a los proyectos de Reforma de Vargas Aignasse.

Un esfuerzo periodístico que, dicho sea de paso, dejó en evidencia que lo que Catalán criticaba ya estaba muerto y enterrado.

Pero, ¿quién es este personaje? Catalán es el hombre que, según dicen en los pasillos, ha basado toda su carrera política en la queja vacía, sin haber presentado jamás un solo proyecto de ley ni una acción legal que sirva para algo serio en Tucumán. Pero ojo, que para «comer alguna migaja» de la política es muy hábil: ha convertido a La Libertad Avanza en un satélite funcional a la interna peronista, regalándosela a los que se supone que venía a combatir.

Este «chupete humano». Catalán opera como una pieza clave para dividir a la oposición, sirviendo a los intereses de la interna del peronismo local. Es evidente el acuerdo con Osvaldo Jaldo; entregó la representación de su fuerza para asegurar los intereses del oficialismo extracto al que, en el fondo, pertenece. En la foto Catalán con Osvaldo Jaldo estrechando vínculos.

Mientras predica austeridad y reducción del gasto público, se hace famoso por cobrar la friolera de 1400 millones mensuales en YPF, aunque se la pasa todo el día en Tucumán.
Resulta, además, que el hombre ni siquiera tendría domicilio en la provincia, lo cual es una falta de respeto total a los tucumanos que intenta manipular.

En fin, otro nefasto más que pasará a la historia del olvido. Un tipo que habla de libertad mientras entrega el espacio para que el peronismo —Jaldo y el resto de la banda— siga reinando. Tucumán merece algo mejor que un «ñoqui de lujo» dándole lecciones de institucionalidad a la gente.

Catalan camina por la 25 de Mayo. Lo ve Doña Olga y le grita: -¡Fuera de Tucumán Chupete Catalán!!