Scaloni tiene cinco nombres para tres puestos para el debut de la Argentina.

La cuenta regresiva ya entró en su etapa final. El seleccionado argentino transita los últimos días de preparación antes del debut en el Mundial 2026 y, aunque gran parte del equipo parece estar definido, Lionel Scaloni todavía mantiene abiertos algunos interrogantes que terminarán de resolverse en los entrenamientos previos al choque del martes frente a Argelia. Son dudas puntuales, pero de enorme importancia: cinco futbolistas pelean por tres lugares en una formación que buscará iniciar con el pie derecho la defensa del título conseguido en Qatar.

La lesión de Nicolás Tagliafico alteró los planes que el cuerpo técnico venía construyendo desde hace semanas. El lateral izquierdo era una de las piezas fijas del equipo y su ausencia obligó a replantear una estructura que prácticamente salía de memoria. A partir de allí se abrió una serie de alternativas que mantienen a Scaloni evaluando variantes para encontrar el mejor equilibrio defensivo.

La principal incógnita aparece justamente en el sector izquierdo de la defensa. Sin un reemplazante natural en el plantel, el entrenador deberá recurrir a una solución de emergencia. Las dos opciones disponibles son Facundo Medina y Lisandro Martínez, futbolistas con características diferentes pero capaces de adaptarse a la función.

La decisión, sin embargo, no depende únicamente de quién ocupará el lugar vacante sobre la banda. También está directamente relacionada con la conformación de la zaga central. Cristian Romero ya dejó atrás los problemas físicos que lo acompañaron durante las últimas semanas y todo indica que será titular. La duda pasa por quién lo acompañará.

Allí aparecen dos caminos posibles. Si Scaloni opta por mantener la experiencia de Nicolás Otamendi como segundo marcador central, “Licha” Martínez podría desplazarse hacia el lateral izquierdo. En cambio, si el entrenador decide que el jugador del Manchester United acompañe al “Cuti” en el centro de la defensa, entonces el puesto de Tagliafico quedaría para Medina.

Son decisiones que parecen mínimas desde afuera, pero que modifican comportamientos colectivos, perfiles de salida y mecanismos defensivos. Martínez aporta una salida limpia y una lectura de juego que lo convierten en una pieza clave para iniciar ataques desde el fondo. Medina, por su parte, ofrece agresividad en la marca, velocidad para corregir y una notable capacidad para adaptarse a diferentes posiciones.

La competencia interna, de hecho, no se limita a la defensa. También se replica en el puesto de centrodelantero, otro de los focos de atención de cara al estreno mundialista.

Mientras el mediocampo parece definido con Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Thiago Almada, la lucha por el puesto de referencia ofensiva sigue abierta entre Julián Álvarez y Lautaro Martínez.

Se trata de una discusión futbolística apasionante porque ambos atraviesan momentos destacados en sus clubes y son fundamentales dentro de la estructura de la Selección. Ambos ya demostraron que pueden responder en escenarios de máxima exigencia.

Hasta hace algunas semanas parecía que Julián corría con ventaja. El cordobés se había consolidado como una de las piezas preferidas de Scaloni gracias a su movilidad, su presión constante y su capacidad para asociarse con Lionel Messi. Sin embargo, una molestia en el tobillo cambió parcialmente el panorama.

La lesión le impidió participar de los dos amistosos preparatorios y redujo considerablemente su ritmo competitivo en un momento sensible de la preparación. Aunque evoluciona favorablemente y existe optimismo respecto de su recuperación, todavía persisten algunas dudas sobre su condición física ideal para afrontar un partido de máxima intensidad.

Esa situación abrió una puerta para Lautaro Martínez, quien llega al Mundial atravesando un gran presente. El delantero del Inter aprovechó su oportunidad en los amistosos y convirtió uno de los goles en la victoria sobre Honduras, ratificando el excelente nivel que mostró durante toda la temporada europea.

Su olfato goleador, su potencia dentro del área y la confianza que transmite cada vez que pisa el campo de juego lo convierten en una alternativa sumamente tentadora para el entrenador.

Scaloni fue tan transparente con este tema como con la cuestión defensiva: “No tengo claro quién va a jugar”.

Esa sinceridad refleja uno de los grandes secretos del ciclo más exitoso de la historia reciente de la Selección. Lejos de aferrarse a nombres inamovibles, Scaloni construyó un grupo donde la competencia interna eleva el nivel general y obliga a todos a mantenerse en estado de alerta permanente.