Imágenes que reflejan el triste presente de un colegio profesional.

Sus autoridades vienen demostrando sumisión y obediencia a casa de gobierno.

El Colegio de Graduados de Ciencias Económicas de Tucumán ha dejado de ser, de la mano de Vicente Nicastro, esa institución pluralista comprometida con mejorar las condiciones profesionales de sus afiliados, para ser parte del decorado del Poder Ejecutivo provincial de turno.

Es que, desde hace tiempo, su comisión directiva viene desvirtuando el mandato de sus afiliados y no cumpliendo sus promesas de campaña.

Sus autoridades vienen demostrando sumisión y obediencia a casa de gobierno sin disimulo, permitiendo a Vicente Nicastro ser director en canal 10 en quizás su pantalla más mediocre en años, y a José Emilio Sánchez a la Mutualidad provincial, donde fracaso, pero termino siendo premiado con la vicepresidencia del colegio.

Hoy un miembro de su tribunal de ética Carlos Cainzo, de vacaciones por Europa, por pedido de autoridades gubernamentales se ha prestado para descalificar a colegas profesionales, con el afán de favorecer a los amigos del poder.

Esto convierte al Colegio de Graduados de Ciencias Económicas y sus autoridades, en el reflejo de lo que es la Universidad de Tucumán, sumando desprestigio ante cada escándalo que se hace público.

Vicente Nicastro es el “gordo Saab” del colegio, siempre a las órdenes de Jaldo y su ministro de economía Adad.

Es quien dispone según su conveniencia, a que personajes lleva al anfiteatro propiedad del colegio y sus afiliados.

La comisión del colegio debería sacarles mejor provecho a sus instalaciones o invertir la cuota social de sus afiliados, en lugar de andar mendigando subsidios o cobrando favores políticos que implican perjudicar a sus propios colegas.