
Mientras el municipio sufre postergación económica, Raquel Graneros, de apenas 29 años, adquirió una propiedad de más de un millón de dólares en el exclusivo country Las Yungas. Las sospechas apuntan a su secretario de Hacienda como el «valijero» encargado de llevar los fajos de billetes al banco.
El contraste entre la realidad profunda del interior tucumano y los privilegios de la casta política local ha alcanzado niveles de obscenidad difíciles de digerir. Según se difunde en redes se acaba de destapar una olla a presión que salpica de lleno a la intendencia de Graneros: su máxima autoridad, Raquel Graneros, se compró una descomunal mansión valuada en una cifra que oscila entre U$S 1.000.000 y 1.200.000 dólares.

Lo que genera aún más repudio en la sociedad y en las redes sociales —donde videos virales como el publicado en Instagram (https://www.instagram.com/reel/DZL5Gb1soeX/) ya cosechan unánimes muestras de rechazo e indignación ciudadana— no es solo la opulencia de la propiedad, sino la escandalosa e ilegal mecánica con la que se habría concretado la transacción: en efectivo, billete sobre billete («cash») y sin el respaldo de ningún crédito hipotecario.

Un country de reyes para una funcionaria de 29 años. Raquel Graneros asumió su cargo en octubre de 2023.
Increíblemente, justo cuando estaba por cumplir apenas su primer año de gestión, decidió «regalarse» una propiedad en el selecto barrio privado Las Yungas, ubicado en Yerba Buena, lote 70 y 71. Se trata de un enclave residencial de altísimo nivel económico que cuenta con canchas de golf, un ostentoso club house, canchas de tenis, pádel y fútbol.
La investigación detalla que la mansión no es siquiera su vivienda permanente, sino una «casa de fin de semana» asentada sobre dos lotes (dos terrenos unificados). Solo para sostener este capricho residencial, la intendenta desembolsa la delirante cifra de un millón de pesos mensuales únicamente en concepto de expensas.
Un dato que hiela la sangre al compararlo con los números públicos: con el valor total de esa mansión, el municipio de Graneros podría cubrir holgadamente dos planillas salariales completas de todo su personal mensualizado.

El Secretario de Hacienda, en el rol de «valijero». La trama se vuelve aún más oscura al analizar cómo se movió el dinero. Los registros y las fuentes bancarias revelaron que quien presuntamente cargó los bolsos con fajos de dólares en efectivo para depositarlos en la sucursal del Banco Galicia fue Ariel Mendelek, actual secretario de Hacienda del municipio.
Mendelek habría actuado como el operador de la transacción, entregando una millonaria primera parte en mano y financiando el saldo restante en seis cuotas consecutivas de 50.000 dólares en efectivo cada una.

¿Cómo hace una funcionaria que acaba de cumplir 29 años, y cuyo único historial laboral desde 2015 es haber sido empleada en relación de dependencia del Estado provincial, para disponer de más de un millón de dólares físicos?
Al ingresar y verificar los registros públicos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), no figura absolutamente ningún crédito hipotecario a su nombre.

Como puede observarse no posee CUIT, es decir, aparentemente vive únicamente de sueldo. La viva que ostenta no se condice con su condición frente al IVA
Mientras otros políticos de distintas fuerzas e incluso el propio gobernador Osvaldo Jaldo han bancarizado y declarado –algunos- créditos para sus inmuebles, Graneros optó por el camino de la clandestinidad financiera del dinero en efectivo.

El repudio social: La impunidad no se tolera. La filtración de las planillas de expensas donde se lee de forma inequívoca el nombre completo de la mandataria funcionó como el detonante de una bomba política.
El descontento ha escalado con fuerza a las plataformas digitales. En la publicación de Instagram (https://www.instagram.com/reel/DZL5Gb1soeX/), la reacción de la ciudadanía es fulminante: la sociedad tucumana exige que la intendenta dé la cara de inmediato, muestre sus declaraciones juradas y explique el origen de los fondos.

Junto a Osvaldo Jaldo, quien siendo político se auto percibe empresario y tampoco sabe explicar su patrimonio.
Mientras el entorno de la intendencia se atrinchera en un cobarde silencio de radio, los vecinos de Graneros —quienes padecen las carencias de una gestión que prefiere derivar la atención de sus funcionarios clave hacia ventanillas bancarias de Yerba Buena con bolsos llenos de divisas— asisten a una de las muestras de enriquecimiento exprés e impunidad más descaradas de los últimos tiempos. La justicia provincial tiene la obligación ineludible de actuar de oficio ante lo que penalmente huele a un flagrante caso de enriquecimiento ilícito y lavado de activos.



