$50 millones para la pantalla, ni una respuesta para los inundados.

Mientras cientos de familias tucumanas siguen contando pérdidas, limpiando barro y tratando de reconstruir una vida golpeada por las reiteradas inundaciones, el Gobierno provincial vuelve a demostrar cuáles son sus prioridades.

La Secretaría de Estado de Comunicación Pública autorizó una contratación por $50 millones de pesos en pauta oficial para Canal 10 durante el mes de junio, mediante la Resolución N.º 1733/1. La operación fue analizada por el Tribunal de Cuentas a través del Acuerdo N.º 1899 del 27 de mayo de 2026 y contempla publicidad oficial en horario central entre el 1 y el 30 de junio.

La pregunta es inevitable: si hay recursos para financiar espacios televisivos en prime time, por qué no aparecen con la misma rapidez cuando los vecinos pierden muebles, electrodomésticos, vehículos y hasta la dignidad bajo el agua.

Cada temporal deja postales repetidas. Barrios anegados, familias evacuadas, calles convertidas en ríos y promesas oficiales que desaparecen tan rápido como baja el nivel del agua. Sin embargo, cuando se trata de sostener la maquinaria comunicacional del poder, los fondos parecen estar disponibles de manera inmediata.

Los defensores de la pauta oficial sostienen que se trata de una herramienta legítima para difundir actos de gobierno. Sus críticos, en cambio, advierten que muchas veces termina funcionando como un mecanismo de dependencia económica entre determinados medios y el poder político de turno.

La polémica no es nueva, pero cobra otra dimensión cuando se produce en un contexto donde miles de tucumanos reclaman obras hídricas, asistencia efectiva y soluciones estructurales que nunca llegan. Porque mientras los vecinos esperan desagües, canales y planificación urbana, el Estado destina millones a garantizar presencia mediática.

El debate de fondo es político y moral:

¿Qué debe ser prioritario para un gobierno? ¿La promoción de su imagen o la protección de quienes sufren cada vez que llueve?

Los $50 millones destinados a pauta oficial pueden ser legales, pueden estar respaldados por resoluciones y acuerdos administrativos, pero difícilmente logren disipar la sensación de abandono que existe en los barrios más castigados por las inundaciones.

Porque cuando el agua entra a las casas, los discursos televisivos no secan paredes, no recuperan muebles y no devuelven la tranquilidad perdida. Y para muchos tucumanos, esa es la verdadera noticia.