
La noche del miércoles dejó al descubierto, una vez más, un riesgo que circula silencioso sobre las rutas tucumanas. Un colectivo de pasajeros fue blanco de un violento ataque cuando transitaba por la Autopista General San Martín, en el tramo que conecta San Miguel de Tucumán con Famaillá, a la altura del Mercofrut.
El episodio ocurrió alrededor de las 20:30, cuando la unidad —identificada como el coche 61 de la empresa Tesa— avanzaba en sentido sur-norte. El servicio había partido a las 19:10 desde Concepción y se dirigía hacia la capital provincial, en un recorrido habitual que se transformó en cuestión de segundos en una escena de alto riesgo.
En plena marcha, una piedra impactó con fuerza contra el parabrisas del colectivo. El golpe no sólo dañó la estructura del vehículo: el proyectil atravesó el vidrio y se introdujo en la cabina, pasando a escasos centímetros de la cabeza del conductor, Juan Carlos Agüero.
A pesar de la violencia del impacto, el chofer logró mantener el control del vehículo, evitando que la situación derivara en un desenlace mucho más grave. Hasta el momento, no se informó oficialmente cuántos pasajeros viajaban en la unidad al momento del ataque.
El propio conductor relató lo ocurrido en un audio grabado instantes después del hecho.
Me acaban de tirar una tremenda piedra frente al Mercofrut, me pasó raspando la cabeza. Ya avisé a la policía que está a la orilla de la autopista”, describió, todavía conmocionado por lo sucedido.
Tras el ataque, se dio aviso a los efectivos policiales que se encontraban en la zona, quienes iniciaron tareas para intentar identificar a los responsables. Sin embargo, este tipo de agresiones suele presentar una dificultad recurrente: la rapidez con la que se producen y la falta de testigos directos complican el avance de las investigaciones.
El hecho vuelve a poner en foco una modalidad delictiva tan peligrosa como imprevisible. Un objeto arrojado contra un vehículo en movimiento puede desencadenar una tragedia en cuestión de segundos, no sólo para el conductor sino también para los pasajeros y otros automovilistas que circulan por la misma vía.
Lo sucedido en la autopista no dejó víctimas, pero sí una advertencia clara: la seguridad en los corredores viales sigue expuesta a hechos que, aunque aislados, tienen el potencial de convertirse en episodios fatales.



