Tucumán sin justicia:

Un ingeniero tucumano sufrió agresiones de su exmujer y la Justicia ignoró sus denuncias.

El crimen de Matías Álvarez Guardia en la provincia de Chaco encendió las alarmas y reabrió el debate sobre el tratamiento de las denuncias de violencia realizadas por hombres. En Tucumán, un caso similar expone las falencias del sistema.

«Él tiene miedo de que en cualquier momento le pase lo mismo que a Álvarez Guardia, el chaqueño que fue asesinado por su pareja», sostuvieron con preocupación Gonzalo Ascárate y Macario Santamarina, los defensores de un hombre que peregrinó durante un año para lograr que la Justicia local lo protegiera de la sistemática violencia que sufría por parte de su expareja.

El inicio del hostigamiento y las trabas en la Justicia

Todo comenzó en marzo de 2025, cuando la pareja resolvió divorciarse y un juez del fuero civil decidió que el hombre (J.A.O.) quedara a cargo de la custodia total de sus tres hijos. A partir de ese preciso momento, el ingeniero comenzó a sufrir constantes actos de hostigamiento por parte de su exesposa, M.C.P.

El hecho de mayor gravedad inicial se registró el 3 de octubre del año pasado.

La mujer atacó al profesional en la intersección de las calles 25 de Mayo y Corrientes, mientras él circulaba en su camioneta junto a los menores. Inmediatamente, se dirigió a la seccional 1ª para radicar la denuncia. Sin embargo, ella hizo una presentación paralela en la misma sede, acusándolo falsamente de haberla atacado mientras corría por la plaza Urquiza.

Tal como lo indican las normas vigentes, los efectivos enviaron ambos expedientes a la Unidad Fiscal de Decisión Temprana. Sorpresivamente, los funcionarios decidieron desestimar la denuncia realizada por el hombre y darle curso exclusivo a la de la mujer, enviándola a una fiscalía de género.

Ascárate y Santamarina debieron solicitar una serie de medidas probatorias para demostrar que su asistido era la verdadera víctima. Tras analizar las imágenes de las cámaras de seguridad, la fiscalía comprobó que el ingeniero decía la verdad. Recién a fines de noviembre se logró que se le dictara una medida de protección a su favor y el sobreseimiento de la causa en su contra.

Nuevos ataques, irrupción en el domicilio y detención

Lejos de calmarse, esa resolución judicial incrementó los ataques. Según relataron los defensores, la exesposa continuó hostigando a J.A.O. con amenazas y nuevas falsas denuncias, las cuales eran sistemáticamente aceptadas por la Justicia, mientras que las del hombre terminaban archivadas.

Pero el 20 de abril pasado se cruzó un límite que marcó un antes y un después. M.C.P. ingresó al edificio de Barrio Norte donde residía su exmarido mientras este almorzaba con su grupo familiar. Tocó el timbre y, al abrirse la puerta, irrumpió violentamente en el departamento y agredió al hombre delante de sus propios hijos. La intervención de los vecinos y el testimonio de la empleada doméstica fueron claves.

Por esa causa, la mujer fue acusada de lesiones agravadas por el vínculo y por haber incumplido una medida judicial. Se le dictó la prisión preventiva por tres meses, bajo la modalidad de arresto domiciliario. La medida vence en los próximos días y aún resta definir si el caso se cerrará con un juicio abreviado o irá a debate oral.

El difícil acceso a la Justicia para los varones

El caso pone sobre la mesa una problemática profunda. «La violencia de género como pauta hermenéutica no debe generar, como contrapunto, condiciones de acceso a la Justicia sumamente difíciles para los varones en su búsqueda de una respuesta o solución a problemas de índole penal», sostuvo Ascárate.

«El contexto de sociedad patriarcal que se estudia en las temáticas de género provoca también que los varones sientan vergüenza de denunciar acciones de violencia en su contra cuando la autora es una mujer», analizó el profesional.

El abogado explicó que los hombres suelen verse sujetos a criterios restrictivos o a «archivos injustificados sin las debidas diligencias mínimas», y concluyó: «Esa situación conlleva a que muchos de estos episodios, tan reprochables como cualquier agresión contra una mujer, terminen ocultos por la falta de denuncia o silenciados por el sistema, porque no los investiga».

Dónde y cómo denunciar

El eco del crimen del joven chaqueño generó alerta, ya que la víctima había realizado al menos dos denuncias previas contra su novia. En Tucumán, las autoridades buscan garantizar la contención para todos los casos.

«Las víctimas de estos hechos pueden denunciar los casos en cualquier dependencia policial o al servicio 911. El personal está advertido de esta situación y su tratamiento está protocolizado», aseguró el jefe de Policía, Joaquín Girvau, instando a quienes sufran agresiones a no dudar en pedir ayuda institucional.