
Una gravísima denuncia por violencia institucional y maltrato infantil sacude a la comunidad educativa de la zona sur de San Miguel de Tucumán. Una madre denunció públicamente y ante las autoridades policiales que una docente agredió físicamente a su hijo en el aula.
La denunciante decidió viralizar un registro fílmico en las plataformas digitales para visibilizar el calvario que padece el menor de edad. Sin embargo, las autoridades del establecimiento escolar evitaron suspender de forma inmediata a la trabajadora acusada por la familia. En consecuencia, la comunidad de padres del establecimiento comenzó a coordinar reclamos colectivos para exigir el apartamiento urgente de la sospechosa.
Tironeos en el rostro, un fuerte zamarreo y lesiones constatadas por el médico forense.
El lamentable episodio de violencia escolar se registró en el interior de la escuela primaria Martín Miguel de Güemes, ubicada sobre la avenida Jujuy al 4000. Asimismo, la mamá de la víctima, Cecilia, detalló que el nene asiste a segundo grado y tiene apenas 7 años de edad.
La madre denunciante relató que el menor llegó al hogar con severas marcas visibles en la región del rostro.
De igual manera, el niño explicó que la docente, identificada como Liliana Herrera, lo tironeó de la cara y lo zamarreó de la vestimenta hasta arrojarlo contra el suelo del salón. La fuerte caída contra el piso le provocó al estudiante contusiones severas en una de sus piernas, obligándolo a caminar con una renguera evidente.
Antecedentes de violencia escolar y la respuesta del Ministerio
La denunciante radicó la presentación penal correspondiente en la sede de la Comisaría Novena de la policía provincial. Por lo tanto, el personal judicial ordenó la intervención inmediata del médico forense, quien examinó las lesiones físicas del alumno el pasado jueves.
En consecuencia, tras la difusión del caso, decenas de familias del turno tarde manifestaron que la docente acumula actas de queja por maltratos verbales desde hace dos años. Por este motivo, la madre de la víctima elevó una nota formal ante las oficinas del Ministerio de Educación de Tucumán para exigir sanciones drásticas. No obstante, la única respuesta recibida por parte de los funcionarios públicos y directivos fue la sugerencia de cambiar al nene de grado o de institución, una alternativa que la familia rechazó tajantemente.



