
Mientras potencias mundiales sufren el embate de tormentas extremas contando con infraestructura, la gestión de Osvaldo Jaldo insiste con un improvisado «Plan Pre Lluvia» que deja desprotegida a la provincia.
El cambio climático global continúa mostrando su faceta más destructiva y deja en evidencia la brecha entre los Estados que invierten en infraestructura estratégica y aquellos que improvisan.

Las imágenes impactantes que llegan esta semana desde el hemisferio norte y la región centroamericana son un llamado de alerta crítico para la provincia de Tucumán, donde la respuesta del Poder Ejecutivo provincial ante la proximidad de la temporada de precipitaciones vuelve a apoyarse en medidas paliativas de último momento.
Estragos en el mundo: el embate de «Isaías» en Estados Unidos
En Estados Unidos, el paso del fenómeno meteorológico Isaías dejó un saldo dramático de cuatro personas fallecidas y a más de 900.000 usuarios sin suministro eléctrico en estados como Florida, Alabama y Georgia. La tormenta azotó la costa con categoría de huracán, provocando voladuras de techos, caída de tendidos de alta tensión e inundaciones repentinas.
A pesar de que el estado de Florida cuenta con rigurosos códigos de construcción, sistemas de drenaje de alta capacidad y protocolos de emergencia avanzados, la furia del clima puso a prueba la infraestructura norteamericana.

México golpeado por graves inundaciones
De manera simultánea, México atraviesa severas inundaciones en diversos estados del país tras el paso de sistemas ciclónicos intensos y lluvias torrenciales. Los desbordes de ríos y el colapso de las redes urbanas han anegado comunidades enteras, dejando daños materiales multimillonarios y miles de damnificados.
Estos eventos demuestran que el aumento global en la intensidad de las tormentas representa una amenaza real que supera incluso a administraciones con preparación técnica previa.
Tucumán sin infraestructura: el trágico antecedente de La Madrid como alerta ignorada
Frente a un escenario planetario cada vez más hostil, la provincia de Tucumán exhibe una vulnerabilidad estructural alarmante. Mientras administraciones extranjeras aplican ingeniería hidráulica de contención, el gobierno encabezado por Osvaldo Jaldo continúa recurriendo al promocionado «Plan Pre Lluvia», una serie de tareas superficiales de canalización y desmalezamiento que distan de ser obras de fondo.
El historial de tragedias en la provincia demuestra que la improvisación cuesta cara. El antecedente de Lamadrid es el reflejo más crudo de esta inacción:
La catástrofe de 2017
Tras el desborde del río Marapa y la erogación masiva del dique Escaba, el pueblo de Lamadrid debió ser evacuado en su totalidad (más de 4.000 habitantes) cuando el agua alcanzó hasta los 2 metros de altura dentro de los hogares.
Cientos de familias perdieron todo y debieron acampar durante semanas a la vera de la Ruta Nacional 157, la cual debió ser dinamitada e intervenida para permitir el drenaje.
Una historia de repeticiones
La Madrid ha sufrido inundaciones sistemáticas a lo largo de las décadas (1992, 2000, 2015, 2017 y eventos recientes), evidenciando que las obras definitivas jamás se ejecutaron. Rutas que funcionan como diques artificiales, falta de canalización de cuencas y drenajes insuficientes siguen sin ser resueltos.
El «Plan Pre Lluvia», una cortina de humo
La limpieza tardía de zanjas y el perfilado de márgenes en los ríos no reemplazan la inversión real en infraestructura integral de drenaje ni la sistematización de caudales.
Si tormentas de gran magnitud logran desbordar la logística y preparación de estados altamente equipados como Florida, la falta de previsión en Tucumán deja a miles de familias a merced del primer fenómeno meteorológico de intensidad que golpee la región. La ausencia de una política hídrica seria y de largo plazo por parte del oficialismo no solo refleja desidia administrativa, sino un riesgo directo para la vida y los bienes de los tucumanos.



