
Vecinos de Los Gómez y pasajeros de la Línea 6 atraviesan un verdadero calvario diario debido a los caminos anegados de lodo. Los reclamos apuntan directamente al delegado comunal de Leales y al ministro del Interior, Darío Monteros, ante la falta de respuestas y obras estructurales.
La Ruta Provincial 306 volvió a convertirse en una trampa de lodo y desesperación para los habitantes del interior tucumano. En la zona de Los Gómez, el panorama cotidiano desborda la desidia: un trayecto completamente intransitable donde los vehículos quedan varados y las unidades del transporte público —como el servicio de la Línea 6— sufren demoras críticas, anegamientos y riesgos constantes en medio de caminos convertidos en verdaderos lodazales.
La bronca de los vecinos es generalizada. Lejos de tratarse de un problema menor, la falta de mantenimiento vial en este sector del departamento Leales aísla por completo a trabajadores, docentes y familias enteras que dependen de este corredor para subsistir y trasladarse.
Promesas incumplidas y reclamos sin respuestas
La indignación popular recae con fuerza sobre la clase política local y provincial. Los pobladores exigen respuestas urgentes al delegado comunal de Leales y al ministro del Interior de la Provincia, Darío Monteros, a quienes acusan de mirar hacia otro lado mientras la infraestructura vial del interior profundo colapsa ante cada contingencia climática.
«El camino lleno de lodo nos deja incomunicados. Los colectivos no pueden pasar y los chicos no pueden ir a la escuela», denuncian los usuarios afectados, quienes remarcan que las promesas de campaña y los anuncios de obras viales quedaron archivados en el olvido, mientras las imágenes de los colectivos atascados en el barro recorren las redes sociales y exponen la cruda realidad de la gestión.
La situación en Los Gómez ratifica la urgencia de un plan de pavimentación y mantenimiento definitivo. Los habitantes del este tucumano continúan exigiendo la presencia real del Estado provincial y respuestas concretas por parte de las carteras de Obras e Interior, advirtiendo que la paciencia social llegó a su límite.



