El fenómeno therian comenzó a extenderse en distintas ciudades del país y ya tiene impacto en el norte argentino. En Tucumán, la comunidad convocó a su primera reunión abierta a través de un video de TikTok que se viralizó y superó las 60 mil reproducciones.
La cuenta *therians.tucumano*, con más de 1.000 seguidores y miles de comentarios, invitó a un encuentro para el 28 de febrero, de 14 a 18 horas, en la Plaza Urquiza.
Con máscaras, colas y movimientos en cuatro patas, jóvenes que se identifican como *therians* comenzaron a llamar la atención en plazas y parques de distintas ciudades del país. Aunque para muchos se trata de una performance llamativa o una moda de redes sociales, quienes forman parte de esta comunidad aseguran que no es un hobby ni una tribu urbana, sino una vivencia identitaria.
Máscaras, colas y quadrobics
En espacios públicos de distintas ciudades de Argentina, es cada vez más frecuente ver personas usando máscaras de animales y realizando *quadrobics*, una disciplina que imita la locomoción animal utilizando brazos y piernas. Algunos corren y saltan con técnica entrenada; otros simplemente caminan en cuatro patas o interactúan entre ellos. Las reacciones del entorno oscilan entre la risa, la curiosidad y la incomodidad.
“No es cosplay ni un juego”
Aguará, una joven de 15 años que se volvió viral en TikTok, explica que se identifica con un perro, específicamente con un pastor belga malinois. “No es algo que decidí”, afirma. Junto a otros jóvenes integra la comunidad *Xul Solar*, que reúne a unas 120 personas en Argentina y organiza encuentros en distintas provincias. En las próximas semanas se esperan reuniones en Jujuy, Mendoza y Tucumán.
Los therians remarcan la diferencia con los *furries*: no se trata de una estética ni de cosplay. “Somos conscientes de nuestra humanidad, pero nos identificamos de forma parcial e involuntaria con un animal”, explican.
Identidad, redes y debate
La visibilización del fenómeno creció de la mano de TikTok e Instagram, donde conviven burlas, memes y defensas. Para el psiquiatra y psicoanalista Diego López de Gomara, identificarse con un animal no implica creerse literalmente uno, sino una forma de nombrar aspectos de lo humano. El riesgo, advierte, aparece cuando la identidad se vuelve cerrada y sin preguntas.
Desde una mirada similar, especialistas señalan que estas identificaciones pueden ofrecer pertenencia y sentido en un contexto de debilitamiento de los referentes tradicionales, sin que eso implique necesariamente un problema de salud mental.
Entre la burla y la curiosidad
Aguará reconoce que existen comentarios ofensivos, pero los relativiza: “Antes de apuntar con el dedo hay que investigar. No nos hacemos daño”. Al final de cada encuentro, se repite la escena: pedidos de fotos, miradas curiosas y risas nerviosas. Los therians ya no pasan desapercibidos y su presencia abre una discusión más amplia sobre identidad, juventud y expresión en el espacio público.




