Prometió aumentos de Anses para estafar a jubilados y terminó condenada

Una mujer fue condenada por utilizar los datos biométricos de personas mayores para gestionar préstamos millonarios a su nombre.

Una mujer de 35 años, licenciada en Nutrición, fue condenada a un año de prisión de ejecución condicional tras ser hallada culpable de estafar a jubilados mediante engaños vinculados a falsos beneficios previsionales. La imputada, identificada como P.A.A. (identidad reservada por disposición judicial), utilizó su cercanía con las víctimas para obtener sus datos biométricos y solicitar préstamos a través de canales digitales.

La investigación, llevada adelante por la Fiscalía de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I, bajo la dirección de Diego López Ávila, acreditó que la mujer estafó al menos a tres vecinos de la ciudad de Alderetes, aprovechando vínculos de confianza o allegados en común.

El modus operandi: cuatro pasos para el engaño

Según detalló la auxiliar de fiscal Carolina Brito, la condenada seguía un patrón sistemático en todos los casos:

El abordaje: se presentaba en los domicilios prometiendo gestionar aumentos en las pensiones de Anses, alegando que los damnificados habían sido seleccionados por ser «buenas familias».
Captura de datos: bajo el pretexto de iniciar el trámite, les tomaba fotografías del rostro y del DNI. En ocasiones, insistía varias veces alegando supuestas «fallas de calidad» en las imágenes para asegurar la validación biométrica.
Suplantación digital: con el material obtenido, creaba cuentas en el Banco Galicia o tomaba el control del home banking de las cuentas existentes, modificando las claves de acceso de los titulares.
Ejecución del fraude: una vez con el control total, solicitaba préstamos inmediatos, realizaba transferencias a sus cuentas personales y efectuaba extracciones por cajeros automáticos.
Las historias detrás de los números
Aunque las maniobras comenzaron en octubre de 2024, las víctimas recién descubrieron el fraude durante 2025.

Antonia y Pedro (64 y 67 años): el matrimonio, allegado a la familia de la estafadora, descubrió la situación en julio pasado. Antonia intentó solicitar una tarjeta de crédito y fue rechazada por una deuda bancaria. Al investigar, descubrieron que P.A.A. había sacado dos préstamos a su nombre por un total de $3.559.300, de los cuales solo se había pagado la primera cuota.
Conrado (70 años): amigo del padre de la imputada, fue engañado en noviembre de 2024.

El fraude se detectó cuando su hija no pudo ingresar al home banking del jubilado.

La mujer había solicitado un préstamo de $3.796.200 y realizado transferencias y extracciones que vaciaron las cuentas.
Sentencia y descontento de las víctimas
La culpabilidad de P.A.A. fue confirmada mediante pericias electrónicas, análisis de conversaciones y reportes crediticios solicitados a las entidades bancarias. Ante la contundencia de las pruebas, el Ministerio Público Fiscal (MPF) y la defensa oficial, a cargo de Josefina Talamazzi, acordaron un juicio abreviado.

El juez Guillermo Taylor homologó el acuerdo de un año de prisión condicional y reglas de conducta. Sin embargo, los damnificados manifestaron su profunda indignación durante la audiencia:

“Somos personas grandes y esta mujer nos hizo pasar por momentos muy difíciles. Mi señora tiene que tomar 10 medicamentos y hay cinco que no puede pagar por culpa de esta chica”, expresó Pedro con angustia. “Un año es muy poco. Ella es joven y cuando cumpla la condena va a seguir molestando a los jubilados”.

Ante el reclamo por la falta de compensación económica, el magistrado explicó que la pena se ajusta a lo establecido en el Código Penal para estos delitos y señaló que las víctimas tienen expedita la vía de la Justicia Civil para reclamar el resarcimiento por los daños y el perjuicio financiero ocasionado.