
En un exhaustivo análisis sobre la realidad del tráfico de drogas a pequeña escala en la provincia, el periodista Gustavo Rodríguez advierte que, a pesar de los esfuerzos iniciales, el sistema comienza a evidenciar fallas estructurales. La normativa vigente parece estar enfrentando obstáculos que comprometen su eficacia a largo plazo.
Rodríguez sostiene que, aunque la ley fue presentada como una solución definitiva para desarticular los «quioscos» de droga, la realidad en los barrios muestra matices distintos. En sus propias palabras, el periodista señala que «el narcomenudeo no es solo un problema de seguridad, sino una compleja red social que se alimenta de la vulnerabilidad», sugiriendo que el enfoque punitivo actual podría estar quedándose corto.
Respecto al funcionamiento del Poder Judicial y las fuerzas de seguridad en este marco, el autor destaca que «las grietas de la ley comienzan a profundizarse cuando la saturación de causas choca con la falta de recursos técnicos y humanos para sostener las investigaciones». Para Rodríguez, este cuello de botella procesal es uno de los puntos más críticos, ya que «la rapidez que exige la sociedad no siempre coincide con los tiempos de una justicia que se ve desbordada por la cantidad de procedimientos diarios».
Asimismo, el periodista de La Gaceta hace hincapié en la mutación constante del delito. Al respecto, afirma que «los transas han aprendido a diversificar sus métodos de distribución, utilizando la tecnología y la movilidad para evadir los controles que la nueva ley intentó rigidizar». Esta capacidad de adaptación de las redes criminales pone en jaque la efectividad de las incautaciones menores.
Finalmente, Gustavo Rodríguez concluye su análisis advirtiendo sobre la necesidad de una mirada integral. Según su visión, si no se abordan las causas de fondo, la ley corre el riesgo de convertirse en un paliativo temporal: «Sin un acompañamiento de políticas sociales profundas, la ley de narcomenudeo corre el riesgo de ser solo una puerta giratoria que no logra golpear el corazón del negocio ilícito en Tucumán».



