«Me subieron la luz de 127 mil a 353 mil pesos»

EDET vuelve a quedar en el centro de la indignación en Tucumán. Un jubilado de San Miguel de Tucumán que percibe el haber mínimo denunció que su factura de electricidad pasó de $127.000 a $353.000 de un período al siguiente, pese a que en su vivienda no se habría producido un cambio que justificara semejante incremento.

La diferencia es de $226.000 y representa una suba cercana al 178%. En términos concretos, la nueva factura equivale a 2,78 veces el importe de la anterior y supera ampliamente las posibilidades económicas de una persona que depende de la jubilación mínima.

«Me subieron la luz de 127 mil a 353 mil pesos»

“Soy jubilado de la mínima. La boleta anterior me había llegado de $127.000 y ahora me vino de $353.000”, relató el hombre al mostrar las facturas que recibió de la distribuidora eléctrica.

El jubilado explicó que sus ingresos apenas le permiten afrontar los alimentos, medicamentos y otros gastos esenciales. La llegada de una boleta de $353.000 lo dejó ante una decisión desesperante: pagar el servicio eléctrico o destinar el dinero a sus necesidades básicas.

El caso no aparece como un episodio aislado.

En diferentes puntos de Tucumán crecen los reclamos de usuarios que aseguran haber recibido facturas de EDET con montos que duplican o triplican los valores habituales, sin haber incorporado nuevos artefactos eléctricos ni modificado sustancialmente sus hábitos de consumo.

Las quejas se acumulan en las oficinas comerciales y en los canales de atención de la distribuidora. Los afectados cuestionan la falta de explicaciones claras sobre la conformación de los importes y aseguran que, en numerosos casos, las respuestas se limitan a ofrecer planes de financiación para pagar sumas que consideran incorrectas.

EDET es la empresa con peor imagen en Tucumán. Las tarifas exorbitantes, los cortes, las variaciones de tensión, las demoras en la atención y las dudas sobre la facturación aparecen habitualmente entre los principales motivos de descontento.

La organización de defensa de consumidores FODECUS presentó una denuncia contra EDET al advertir un fuerte incremento en las facturas de energía eléctrica. Según la entidad, en numerosos casos los importes se duplicaron o triplicaron sin una justificación técnica clara.

Desde la organización sostienen que parte del problema podría estar relacionada con presuntas deficiencias en la lectura de los medidores. La hipótesis surgió después de recibir una importante cantidad de reclamos de usuarios de distintos puntos de Tucumán.

El referente de FODECUS, José García, expresó serias dudas sobre la manera en que EDET registra los consumos y luego confecciona las facturas. La entidad reclama que la empresa explique cómo se realizaron las lecturas y por qué se produjeron diferencias tan pronunciadas entre un período y otro.

La sospecha de los consumidores es que algunos montos podrían no corresponderse con el consumo efectivamente registrado en las viviendas. Por ese motivo, solicitan que se controlen las fechas de medición, los números asentados en las facturas y los valores que muestran actualmente los medidores.

Ante la cantidad de denuncias recibidas, FODECUS recomendó a los usuarios que consideren incorrecta una factura presentar inmediatamente el reclamo formal ante EDET y conservar el número de gestión.

Ese número constituye la constancia de que el cliente cuestionó el importe y permite realizar un seguimiento de la presentación. La organización aconsejó no limitarse a efectuar una consulta verbal y exigir siempre una identificación concreta del trámite iniciado.

Las facturas impagables golpean especialmente a jubilados, pensionados y familias de bajos ingresos. En muchos hogares, el costo de la electricidad reduce drásticamente el gasto destinado a alimentos, remedios, alquileres y otros ítems indispensables.

La distribuidora eléctrica mantiene una posición monopólica en la prestación de un servicio esencial, por lo que los consumidores no tienen la posibilidad de cambiar de compañía cuando están disconformes con la atención, la facturación o la calidad del suministro.

Esa falta de alternativas profundiza el rechazo hacia una empresa que arrastra una imagen fuertemente negativa entre los tucumanos. Cada nueva factura cuestionada alimenta una bronca acumulada durante años por cortes, fallas del servicio, problemas de tensión y respuestas consideradas insuficientes.