La Universidad Nacional de Tucumán impulsa un plan de obras con fondos propios

En un contexto de marcada complejidad y frente a un severo ajuste presupuestario nacional que afectó a las instituciones de educación superior, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) logró preservar y sostener su plan de crecimiento edilicio.

A través de una estrategia de austeridad y del ordenamiento riguroso de sus cuentas internas, la casa de altos estudios puso en marcha un programa de infraestructura que se desarrollará entre diciembre de este año y marzo de 2026. Desde el área de Comunicación Institucional de la UNT destacan que esta apuesta por la obra pública universitaria se financia con recursos propios, resultado de una administración eficiente orientada a responder las necesidades de estudiantes, docentes y personal no docente.

La hoja de ruta para los meses venideros es intensa. Según explicó el secretario de Obras y Planificación de la UNT, Ing. Sergio Mohamed, la universidad afronta actualmente diez procesos licitatorios: nueve destinados a obras de infraestructura y uno a la adquisición de equipamiento de alta complejidad. Mohamed describió la dinámica de trabajo como sostenida y planificada con antelación, y enfatizó que la gestión ya proyecta el ritmo de actividad hacia 2026.

El plan abarca intervenciones diversas, que van desde la refuncionalización de espacios culturales hasta la optimización de áreas académicas y servicios. Entre los proyectos más relevantes se mencionan:

Cultura y patrimonio: la instalación de un nuevo sistema de climatización en el Teatro Alberdi, con el objetivo de mejorar el confort en uno de los principales escenarios culturales de la provincia.
Bienestar y servicios: la remodelación de aulas y del denominado «pasillo cero» en la Facultad de Psicología, así como intervenciones estructurales en cocheras y sectores posteriores del Rectorado para optimizar la operatividad cotidiana.
Impacto urbano: la licitación de nuevas plazas de acceso al Centro Prebisch, obra que implicará una transformación del entorno y la circulación en ese nodo universitario.
Durante el receso estival la actividad no se detendrá: en enero está prevista la climatización de la pileta de la Facultad de Educación Física; en febrero, la puesta en marcha de un nuevo núcleo de servicios en el Centro Prebisch que integrará un bar, un centro de monitoreo y otras prestaciones; y se prevé la creación de una guardería materno-infantil en el Centro Herrera, iniciativa orientada al bienestar social de la comunidad universitaria.

Según el comunicado oficial de la UNT, la conducción encabezada por el Rector Ing. Sergio Pagani fue clave para mantener el ritmo de trabajo. La decisión política de priorizar el orden económico permitió que, aun ante la reducción de financiamiento nacional para proyectos puntuales, la universidad asumiera compromisos con fondos propios.

Un caso paradigmático es el nuevo edificio de Bioquímica, una de las obras insignia de la gestión actual: pese a los recortes externos, la obra alcanzó un 50 % de avance y su inauguración está prevista para abril de 2026. El secretario Mohamed fue explícito sobre la fuente de financiamiento: «Todo esto se hace con fondos propios», frase que subraya la autonomía y la capacidad de gestión de la UNT en un escenario de restricciones externas.

Con 11 obras en ejecución y múltiples intervenciones por administración directa, la Universidad Nacional de Tucumán cierra 2025 reafirmando una visión que concibe la inversión en infraestructura como una inversión en la calidad de la educación pública y en el futuro de su comunidad académica.