La otra cara que no se ve

El paraje Sol de Mayo, en Graneros, es el epicentro de una tragedia ambiental y productiva.

La emergencia en el sudeste de Tucumán ha entrado en una fase crítica para la subsistencia rural. Fernando Pieroni, presidente de la Fundación Planeta Vivo Argentina, llegó al sur tucumano para encabezar un operativo de relevamiento aéreo en las zonas aún anegadas del departamento Graneros.

Las imágenes obtenidas mediante drones son contundentes y perturbadoras: grupos de ovejas y cabras permanecen inmóviles, hundidas hasta el lomo en el barro denso, mientras aves rapaces comienzan a atacarlas ante su total incapacidad de defensa.

El paraje Sol de Mayo, en Graneros, es el epicentro de una tragedia ambiental y productiva.

El pedido urgente: lanchas para acceder al desastre

A pesar de que el nivel del agua bajó en los centros operativos, los parajes rurales como Sol de Mayo continúan bloqueados por tierra. Pieroni lanzó un desesperado pedido público al Gobierno de Tucumán y a la comunidad: se necesitan lanchas con motor de forma inmediata. «Es el único medio factible para trasladar equipos de rescate y materiales hacia las zonas donde los animales aún están vivos pero atrapados», explicó el activista, remarcando que sin embarcaciones el auxilio se limita a lo que se puede divisar desde la orilla.

@ferpieroni

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Un golpe letal a la economía de subsistencia

Para las familias de Graneros, la pérdida de este ganado no es solo una tragedia humanitaria, sino un golpe terminal a su economía. En una región donde predomina la cría de animales para consumo y venta informal, cada oveja perdida representa meses de trabajo y el sustento familiar. El operativo de Planeta Vivo busca no solo rescatar a los ejemplares con vida, sino también visibilizar la fragilidad de los planes de contingencia estatales para proteger la producción de los pequeños productores ante desbordes cíclicos como los del Marapa.

Desafíos logísticos y riesgo sanitario

El rescate presenta múltiples riesgos. El lodo, producto de la sedimentación tras la crecida, actúa como una trampa de succión tanto para los animales como para los rescatistas. Además, la presencia de animales muertos en descomposición en áreas de difícil acceso plantea un potencial riesgo sanitario para las poblaciones cercanas una vez que el agua se retire por completo. La coordinación con veterinarios locales y personal de Defensa Civil es clave para asegurar que los animales rescatados reciban la atención necesaria para sobrevivir al estrés y la deshidratación.

Una respuesta que debe trascender la emergencia

Desde la Fundación Planeta Vivo insisten en que estas escenas podrían haberse mitigado con una mejor articulación previa entre las organizaciones civiles y el Estado. Mientras continúan las tareas con los escasos recursos disponibles en Sol de Mayo, la mirada está puesta en la llegada de apoyo logístico de mayor escala. La recuperación del sur tucumano será larga, y el sufrimiento de los animales en el barro queda como el recordatorio más amargo de la fuerza devastadora del agua en 2026.