La crisis económica empuja a los argentinos a buscar empleo en Brasil

Jóvenes y adultos de Corrientes y Misiones cruzan masivamente para trabajar como peones rurales en el país vecino.

Las provincias de Corrientes y Misiones son el escenario de un movimiento migratorio sin precedentes. En las últimas semanas, se ha visibilizado un flujo constante de ciudadanos que cruzan la frontera hacia Brasil para emplearse como peones rurales.

El fenómeno, potenciado por la parálisis de sectores estratégicos como la yerba mate, quedó registrado en imágenes que muestran extensas filas en los puertos fluviales sobre el río Uruguay.

Los puntos de fuga y el atractivo del real

Las localidades misioneras de San Javier, Alba Posse y El Soberbio se han consolidado como los principales nodos de salida. A través de las balsas que conectan con el estado brasileño de Rio Grande do Sul, los trabajadores buscan insertarse en las cosechas de uva y manzana, sectores que actualmente atraviesan su pico de demanda estacional.

La motivación detrás de este desplazamiento es puramente económica: la erosión de los ingresos locales frente a una mayor rentabilidad del trabajo en reales. Si bien el grueso de los migrantes está compuesto por jóvenes de entre 20 y 24 años que enfrentan su primera experiencia laboral, el perfil del trabajador está cambiando debido a la profundidad de la crisis.

Un cambio de paradigma en la frontera

Intendentes y referentes de la producción fronteriza coinciden en que la magnitud de este éxodo no tiene antecedentes.

El periodista Freddy Frank, en declaraciones a Minuto Uno, describió la gravedad de la situación actual:

“Estos trabajos generalmente se dan en una época del año, pero nunca en tanta magnitud como se está viendo en este último año, donde ha habido una caída en la actividad económica.

Antes iban solamente personas jóvenes. Hoy se ven personas de 40 o 50 años que van a buscar trabajo a Brasil por la difícil situación económica que estamos viviendo”.

La disparidad cambiaria y la falta de empleo genuino en la producción primaria argentina han convertido a las fincas brasileñas en el único refugio para miles de familias del noreste, que hoy dependen de las zafras extranjeras para subsistir ante el complejo panorama económico nacional.