
En octubre y lo que va de noviembre, los precios de la carne bovina registraron un incremento que, en términos interanuales, duplica la variación del índice general de precios del INDEC.
Según un informe del Centro CEPA, basado en datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes, la menor capacidad de consumo de los hogares se refleja en una reducción del consumo de cortes bovinos.
Los aumentos más relevantes del mes pasado —que impactarán en los próximos datos de inflación— fueron: asado (+8,2%), picada especial (+6,1%), matambre (+5,5%) y vacío (+5,3%). Estas subas contrastan con la estimación de la variación mensual del índice general de precios, cercana al 2,2%.
Al comparar con el mismo período del año anterior, los cortes de carne mostraron una suba promedio del 61,8%, es decir, 30,7 puntos porcentuales por encima del incremento del índice general (31,1%). Algunos cortes individuales crecieron por encima de ese promedio: el asado (+64,7%), el vacío (+73,7%), el bife angosto (+63,5%), el cuadril (+65,9%), el peceto (+66,5%) y el lomo (+66,6%).
En la provincia de Tucumán, los comerciantes mayoristas y minoristas del sector cárnico reportan una fuerte presión sobre los precios desde hace aproximadamente tres semanas.
Las subas acumuladas hasta el momento alcanzan un 22% y los proveedores advierten que la tendencia alcista podría continuar hasta fin de año.
Ante este escenario, los establecimientos gastronómicos intentan contener los precios en sus cartas, pero enfrentan dificultades para sostener los valores frente al encarecimiento de los insumos y las demandas de reposición. La conjunción de una oferta presionada por los costos y una capacidad de compra doméstica en descenso plantea desafíos tanto para la industria como para los consumidores en los próximos meses.



