La Argentina habla del chisme tucumano: “Pollera siempre, peluca nunca”

“Pollera siempre, peluca nunca”.

La interna del peronismo tucumano volvió a quedar expuesta y esta vez saltó al escenario nacional. Osvaldo Jaldo calificó de “pollerudo” a Juan Manzur después de su encuentro con Cristina Kirchner. El cruce suma tensión a una disputa que ya tiene la mirada puesta en 2027.

 La fotografía de Juan Manzur junto a Cristina Kirchner provocó una rápida reacción de Osvaldo Jaldo que no dudo, sacó la artillería y apuntó contra Manzur. El gobernador tucumano no eligió eufemismos y apuntó directamente contra su antecesor.

“El senador, viéndose en debilidad política, fue en busca de una pollera. Es un pollerudo”, lanzó Jaldo durante una conferencia de prensa en Tucumán.

La frase no fue una simple chicana de sobremesa. Expone la profundidad de una interna que hace tiempo dejó de ser silenciosa y que ahora comienza a adquirir dimensión nacional.

Jaldo y Manzur fueron aliados y compartieron durante años el poder dentro del peronismo tucumano. Hoy, en cambio, protagonizan una disputa por espacios, conducción y, sobre todo, por el futuro del justicialismo provincial.

Y en política, cuando dos dirigentes que conocen perfectamente los códigos del poder empiezan a sacarse los trapitos al sol, difícilmente se trate solamente de una diferencia personal.

Manzur, Cristina y la foto del «chisme»

Manzur difundió en sus redes sociales una fotografía de su encuentro con Cristina Kirchner, en su departamento del barrio porteño de Constitución.

“Compartí un gran encuentro con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner”, escribió el senador, al señalar que durante la reunión conversaron sobre la realidad del país y, particularmente, sobre la situación de Tucumán.

La fotografía puede interpretarse como un gesto político en momentos en que Manzur recupera centralidad dentro del peronismo tucumano.

No hace falta que una candidatura sea anunciada para que empiecen los movimientos. En política, muchas veces una foto funciona como una señal. Y esta foto, claramente, no pasó desapercibida.

De la convivencia al enfrentamiento

La escena tiene una cuota importante de ironía política.

Jaldo y Manzur no son desconocidos que se enfrentan por primera vez. Fueron parte de una misma estructura de poder y atravesaron juntos distintas etapas del peronismo tucumano. Pero el escenario cambió.

Mientras Jaldo consolidó una estrategia de diálogo y acuerdos con el Gobierno de Javier Milei, Manzur volvió a exhibir públicamente su cercanía con Cristina Kirchner.

Las diferencias nacionales comienzan así a proyectarse sobre la política provincial.

Y detrás de las declaraciones, las fotografías y las chicanas aparece una disputa mucho más grande: quién tendrá capacidad para ordenar al peronismo tucumano cuando llegue 2027.

La pelea también se juega con votos

El cruce entre Jaldo y Manzur no terminó con el “pollerudo”. El gobernador también aprovechó la ausencia de su antecesor en la votación del proyecto de Zonas Frías para subir la apuesta y convertir una decisión parlamentaria en otro capítulo de la interna peronista.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa otra cuestión incómoda para el gobernador: el respaldo que el oficialismo tucumano viene dando en el Congreso a iniciativas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, una cercanía política que también genera cuestionamientos dentro del peronismo provincial.

Mientras Jaldo apunta contra Manzur y busca instalar su propia lectura sobre la votación, el debate queda desplazado por una declaración que lo único que hace es ruido.

Cada declaración tiene doble lectura. Cada foto puede funcionar como mensaje. Y cada acercamiento nacional puede ser utilizado para marcar diferencias dentro del peronismo local.

Lo que hoy parece una pelea de nombres podría terminar convirtiéndose en una disputa por el liderazgo de todo un espacio político.

Tucumán vuelve a ser noticia por sus “puteríos”

Tucumán vuelve a ocupar espacio en la prensa nacional por una pelea entre dirigentes. Esta vez, por un “pollerudo”, una foto con Cristina y una interna que ya tiene la mirada puesta en 2027.

La política provincial parece atrapada en una paradoja: sobran declaraciones pero muchas veces cuesta encontrar una discusión pública con la misma intensidad sobre las obras que necesita la provincia, la infraestructura, los servicios, el empleo o las respuestas que esperan los tucumanos.

#Jaldotraidor

En medio de la interna comenzó a circular en Tucumán una frase que busca sintetizar el malestar de sectores peronistas con el acercamiento político de Jaldo al Gobierno de Javier Milei: “Pollera siempre, peluca nunca”.

La consigna empezó a ganar espacio en las redes y en las conversaciones de la política tucumana, acompañada por el hashtag #JaldoTraidor, utilizado por sectores críticos del gobernador.

Así, la pelea entre Jaldo y Manzur ya no queda encerrada en una conferencia de prensa. La discusión empieza a ser más profunda dentro del peronismo tucumano: la identidad política y la relación con el Gobierno de Milei.

Porque mientras Jaldo busca reivindicar su estrategia de diálogo y acuerdos, sus críticos intentan instalar una pregunta que puede pesar rumbo a 2027: ¿hasta dónde puede acercarse un gobernador peronista a Milei sin que una parte de su propio espacio lo considere una traición?

Por ahora, la interna tiene una nueva consigna y un nuevo campo de batalla: “Pollera siempre, peluca nunca”.