
La escasez de viviendas y las deficiencias cualitativas en los hogares se consolidan como la principal deuda social en la provincia.
El Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (IPV) admitió que Tucumán registra un déficit de 60.000 soluciones habitacionales, una problemática estructural que abarca tanto la necesidad de inmuebles nuevos como obras de ampliación y refacción.
La brecha entre el censo oficial y el padrón de inscriptos del IPV
El diagnóstico oficial expone una clara diferencia entre los relevamientos censales y la demanda real expresada por la población. En este sentido, mientras que los datos censales computaban alrededor de 33.000 familias con necesidades habitacionales directas, el registro del IPV contabiliza 61.700 inscriptos activos en toda la provincia. De esta manera, el interventor del organismo, Hugo Cabral, remarcó que el censo genera un subregistro al no contemplar a las familias que alquilan, las cuales no lo hacen por opción sino por falta de alternativas para acceder a una casa propia.
Por consiguiente, la demanda abarca también el «déficit cualitativo», donde miles de familias requieren mejoras edilicias o módulos evolutivos.



