Interna del PJ: La farsa de «Sopita» y «Quebrachito»

El histórico edificio de la calle Virgen de la Merced, corazón de la militancia, aparece aquí encapsulado, transformado en una pieza de vitrina para la mirada ajena.
Autora – Dra. Myriam Costilla Duyck

Señoras y señores, lo que están viendo en Tucumán es una vergüenza nacional, un nivel de cinismo que ya no tiene filtros.

¿Leyeron las declaraciones del exlegislador Juri Debo sobre el «quiebre» del peronismo? ¡Por favor!, dejen de leer los titulares como si fueran evangelios! ¡No se coman el amague!

A Juri Debo, la mesa chica lo saco a pasear por los medios —medios que, casualmente, viven de la pauta oficial que sale de los impuestos de todos los tucumanos y tucumanas— para que salga a vendernos a todos los ciudadanos un guion de opereta barata, como si fuéramos estúpidos.

Pero ojo, que el circo tiene una razón de ser muy clara: la desesperación. Juntos unidos triunfaremos dice la marcha. Así que los directores de la sátira irán sacando los distintos bufones a actuar.

Por su parte Don Hugo Aldo Santillán ha producido un terremoto, solicitado formalmente a la conducción nacional la Expulsión de Osvaldo Jaldo del PJ y la intervención del distrito Tucumán, denunciando, «Transfuguismo político» y alineamiento con políticas nacionales contrarias a la doctrina peronista.

La gravedad de las denuncias de este noble dirigente peronista Don Hugo Santillán, incluyen desde el “enriquecimiento ilícito”, definitiva Violación sistemática de la ley electoral y de los cupos de paridad de género, hasta la “falta de rendición de cuentas”, constituye el argumento central para quienes exigen la intervención urgente del distrito Tucumán. A nivel judicial y administrativo.

Porque mientras nos quieren distraer con la supuesta pelea entre Juan «Sopita» Manzur y Osvaldo «Quebrachito Tranqueño» Jaldo, la realidad es que el Gobernador está incendiado. Sí, incendiado, porque por más pauta que reparta y por más actores que saque a escena, hay algo que no puede ocultar ni explicar: su propio patrimonio, la compra de una casa y sus declaraciones juradas que en Comodoro PY se están cocinando a fuego lento.

Dice indignada Doña Rosa: ¡Déjese de joder Don Femando Juri Debo… ya demasiados problemas tenemos los tucumanos y tucumanas para que usted nos trate como “cre-aturas” !, como dice sopita.

Esto es un sainete o un teatro de revista, financiado con la guita que les falta a los jubilados, a los hospitales y las escuelas que se caen.

Foto en el Partido Justicialista Tucumán “modo teatro”: De izquierda a derecha: Martin Álvarez (PJ. Miembro de la junta departamental capital, trabaja en el Registro Civil), Dr. Cuneo Vergés, Kiko Arroyo (ex dirigente de Ate, custodia de JJ, aliado de Darío Monteros), Arquitecta María Inés Paz (intendenta del edificio del PJ), Enrique Salvatierra (dirige la Casa de Tucumán), al lado Eloy del Pino (agrupación 26 de julio), y “Silas» Guzmán (dirigente del SEOC).

La estrategia política es del manual peronista y de reparte en actos.

Primer acto: Usan los medios, esos que chupan de la pauta estatal, para instalar la mentira de una «guerra interna» que no existe fuera de los escritorios.

Segundo acto: Mandan a un vocero como el histórico Fernando Juri Debo a llorar por los canales de streaming para tapar el olor a nafta que viene de la Casa de Gobierno. Adquiere un rol del líder que sale a decir verdades (grandes mentiras) como que están discriminados y que Jaldo es el malo del sainete, …puro libreto.

Último acto y fin de la obra: «Sopita» y el «Quebrachito» están en una mesa chica, bien lejos de la luz, repartiéndose la torta y brindando por lo bien que les sale la actuación, mientras intentan desesperadamente que nadie mire los números del patrimonio del Gobernador, o de Graneros, o la pobreza extrema del interior profundo de la provincia, o que no se vea que Tucumán es como Formosa o que la justicia es severamente cuestionada, o al nonagenario Ministro Publico Fiscal también pegotista intrigando, o a la legislatura más cara del país triturando la constitución, u organizaciones de DDHH sin reacción, asociaciones y gremios desnaturalizados en sus objetivos, y luego de tanto esfuerzo, el libreto dice: final feliz “que se quedan con todo”.

Fuera del teatro esta la realidad de Doña Olga que no tiene dinero ni para cocinar un guiso.

El negocio de la sátira es perfecto: el Estado paga la pauta, el medio le paga al vocero, y el vocero les miente a ustedes en la cara, el sainete es un operativo para salvar al «Quebrachito» y a todos los peronistas del incendio de esta provincia ahogada en corrupción.

Juri Debo dice que «el peronismo ya no es peronismo», y tiene razón: hoy en Tucumán el peronismo es simplemente una agencia de publicidad para intentar ocultar lo inconfesable y una cajita de cristal muy bien cuidada por la mesa chica.

Aquí en Tucumán se aplica la famosa frase «Plaudite, amici, comedia finita est”: «Aplaudan, amigos, la comedia ha terminado» palabras del emperador romano Augusto en su lecho de muerte, para referirse a que toda su vida fue una gran actuación política.

Eso es lo que nos están pidiendo hoy a todos los tucumanos. Quieren que aplaudamos un sainete, quieren que creamos en este supuesto enfrentamiento político, cuando en realidad lo único que hacen es reírse de todos nosotros mientras nos cobran la entrada a una función de cuarta para tapar los escándalos en que han hundido a Tucumán la dupla Jaldo-Manzur.

No se dejen tomar por idiotas.

Detrás de cada nota, detrás de cada lágrima de Juri Debo, hay una caja, hay una pauta, hay un «Quebrachito» incendiado y hay una mentira descarada que nos cuesta carísimo.
Y esto es todo.

Seguiremos informando